lunes, 3 de octubre de 2005

Fasciculismo

Con eclipse de sol incluido, hemos entrado de lleno en el otoño, ésa época deslucida, trigueña e inapetente en la que prolifera la caída de las hojas, la perpetuidad de un trabajo ordinario que no verá tregua vacacional hasta el próximo verano de 2006, la maldita rutina diaria, pero, sobre todo, la inevitable tromba de fascículos coleccionables. Ha llegado la irremediable hora de que las grandes editoriales nos saturen con sus primeros fascículos de colecciones que nadie o casi nadie seguirá. En esta época catódica, con la Kurkova danzando en ralentí, toda mona ella, para El Corte Inglés, una avalancha de ‘spots’ son los que saturan la caja tonta en las pausas publicitarias. Y es que hay que reconocer que hay de todo y para todos.
Desde las célebres novelas ‘best sellers’ (que reposarán en la estantería de nuestra casa como elegante ornamento), maquetas de carros de combate Tiger II o castillos medievales, cursos de pintura, de ganchillo, de aeromodelismo... colecciones de minerales, sellos, muñecas Mariquita Pérez, relojes de todo el mundo (ni más ni menos que el de cuerda Cronos), CD-Roms para cursos de informática, la casa de Heidi, el navío San Felipe y exposiciones de grandes clásicos del arte y la pintura. E incluso podemos ir anticipando la Navidad antes que los grandes centros comerciales (que ya están urdiendo sus campañas navideñas) con la colección estrella de esta temporada: el portal de Belén con la Virgen en su primer fascículo. Totalmente delirante.
Además, no hay que olvidar los vídeos con estúpidas entregas de DVD's; cine español, cine americano, musical, las aventuras de Marco y Heidi (que repite), tipos duros, cine familiar del malo, grandes comedias, cine bélico, series televisivas míticas... Todo esto está muy bien. Te lo compras, lo disfrutas y para colmo (o eso te crees tú), te ha salido tirado de precio. Pero hay una serie de dudas existenciales que llenan de desaliento a todo aquel que la formula; ¿Qué hay después de la primera entrega? ¿Realmente sale alguna más después de la tercera o la cuarta? ¿Existe alguien que siga una colección completa? ¿Por qué hemos tenido 8 de cada 10 ‘spots’ televisivos pertenecientes a una nueva boga que se podría llamar 'fasciculismo'?
(Que conste que me acabo de sentir como la Carrie Bradshaw del análisis televisivo con tanta cuestión retórica).
Es algo verdaderamente extraño ¿Un señuelo cultural o una jugada de marketing para que el receptor siga comprando? Lo cierto es que existen tantas posibilidades que resulta difícil no caer en la tentación de tener encima de la mesilla algún libro de Agatha Christie, echar un vistazo por encima a la opinión de historiadores fascistoides o republicanos sobre la Guerra Civil, tener varias piezas inservibles de un coche teledirigido o de incluir en la dvdteca tres películas ésas tan trepidantes de alguna estrella del cine de acción, adaptaciones del bueno de Stephen King ¡Y qué me decís de aprender a trazar el contorno de un muñeco articulado u observar atónito un palacio de muñecas inacabado!
Y todo al alcance de cualquier bolsillo, la cultura a precio de tiendas de todo a 100. Incluso he estado tentado de comprar varios de estos primeros fascículos. Es lógico. La ley de la publicidad impera. Primeros fascículos que venden cultura a bajo precio. Pero la gran clave está en la siguiente incógnita: ¿Nos hemos molestado en buscar los mismos libros o las mismas películas en otra época del año? Probablemente mucha gente se llevaría una sorpresa.