viernes, 7 de octubre de 2005

Absurdos logros en la red

Educar a un hijo, plantar un árbol, escribir un libro, comer sin engordar, participar un trío sexual con hermosas damas de distintas etnias, vivir en un chalet con mi propia sala de cine, conocer a Steven Spielberg, tener un mapache, dirigir un largometraje, comprarme un ‘pin-ball’, ser el dueño de una tienda de antigüedades, viajar a Tokio y a México, amaestrar una pulga, hacer malabares, orinar desde un rascacielos, tener mi propia ficha en IMDB…
Son algunas de las cosas que me encantaría tener bajo mi posesión o consumar en esta inverosímil vida que me ha tocado vivir. Pequeños anhelos nada factibles, algunos de ellos por una cuestión de lógica, otros viables en un futuro, los demás, auténticas incoherencias producto de un delirio transitorio.
De todas estas estrambóticas ínfulas existenciales ya he alcanzado una de ellas. Una legendaria conquista de ridículas proporciones como es tener una ficha en la Biblia Oficial del Cine por antonomasia, tener un minúsculo huequecillo en Imdb.com, la descomunal base de datos que confiere una simulada (al menos en mi caso) identidad dentro de la profesión cinematográfica.
Desde hace muy poco, tanto ‘El límite’ (con casi todo su equipo) como yo mismo estamos incluidos en el enorme registro que únicamente proporciona un nuevo tipo de baladronada para con los demás. Sin embargo y a pesar de ello, estas cosas hacen bastante ilusión, oigan.