sábado, 24 de septiembre de 2005

He vuelto

Hola, amigos.
Por fin parece que los problemas se han solventado. Ha concluido mi obligado retiro informático. Ahora mismo, estoy sentado plácidamente en mi silla de oficina, frente al ordenador, mirando esta combinación de ceros y unos tan agradables a la vista que me permiten la posibilidad de reencontrarme con la conjunción entre ideas, ojos, dedos y teclado, fusionándose todas ellas en comunión, en busca de un fin que se cristaliza en estos absurdos textos que acostumbro a escribir.
Tras una inesperada ruptura de la resaca madrugadora de los sábados (obligada por el entusiasmo nocturno de una ciudad reunida de nuevo con los enfervorecidos estudiantes con ganas de fiesta), esta mañana he recibido un SMS que ha sonado con inusitada música celestial en mis oídos. Cuando lo he abierto, he descubierto con alegría que se trataba de PcCoste, el establecimiento en el que atentamente solucionan todos mis problemas con una eficacia sin parangón: “Te informamos que ya está disponible tu reserva R-329517 en nuestro centro” rezaba el mensaje telefónico.
Y, satisfactoriamente, parece que podré volver a mi rutina caligráfica en este ordenador, a mi ímpetu abismal por abrir una puerta a mis necedades e inquietudes. Lo iba echando en falta. Pero toda espera tiene su recompensa.
Por lo tanto, ya estoy aquí de nuevo.