martes, 14 de junio de 2005

Free Jacko

“Cuando se dice la palabra ‘cama’ enseguida la gente piensa en ‘sexo’, pero no es nada sexual en realidad… Es como ir a dormir. Yo simplemente los tapo, los cuido… Es algo realmente encantador y muy dulce”.
(Michael Jackson )
El más grotesco y extravagante ser humano jamás parido, el ‘freak’ por excelencia del S. XX, el afroamericano que ha terminado siendo incoloro ha sido declarado inocente de abusos sexuales a un menor de 13 años por el tribunal de California. Se acabó el circo mediático que se han montado en USA con la gran atracción del novísimo ‘Freak Circus Show’: Michael Jackson, el hombre que fue negro y ahora es albino, el mito del pop que pasó de ser un ídolo a ser víctima de su propia excentricidad ridícula, carcomido por su ‘peterpanismo’ enfermizo. El nuevo John Merrick capaz de bailar el ‘moonwalk’ mejor que nadie.
Mi posición respecto al tema siempre ha sido (aunque sin mucho énfasis) confín a los dictámenes que apuntan a un protervo montaje para denigrar e infamar a un blanco fácil como Jackson, un tipo medio anormal, infantil e iluso con el que todos han intentado jugar a su antojo. Jackson no es un John Wayne Gacy calculador y sádico. Es el precio de la incongruente e inverosímil excentricidad de uno de los personajes más estrambóticos de la historia de la Humanidad.
La duda ahora es cómo hubiera subsistido la estrella del pop en el centro penitenciario estatal de máxima seguridad de Corcoran, viviendo en una celda de 2 por 3 metros y compartiendo una bonita amistad que podría haber tenido junto al más célebre inquilino de la penitenciaria: el ínclito Charlie Manson.
Eso sí que hubiera sido una extraña pareja. Qué gran dueto artístico nos hemos perdido, amigos.