jueves, 19 de mayo de 2005

Ha llegado el momento...

George Lucas y su fascinante universo 'Star Wars'
Ya queda menos, amigos. Muy poco. Tan sólo unas horas para asistir al mayor acontecimiento cinematográfico de los últimos tiempos. Las generaciones que vivieron la revolución del cine de Ciencia-Ficción hace ahora 28 años están a punto de ver recompensada tan larga espera, de volver a sentir la apoteosis de la diversión galáctica más inolvidable que jamás haya ofrecido el cine en toda su Historia. Ha llegado la hora de dejar la doctrina, la estética llana, el dramatismo y una visión existencialista del cine defendido por los aburridos y resignados intelectualoides del ‘arte’ por la concepción última de éste: la creación de sueños y la diversión basada en el grandioso espectáculo sólo al alcance de aquellos que han sabido ver en esta Saga ‘Star Wars’ una forma de cambio radical en las estructuras cinematográficas con la irrupción del ‘Episodio IV: La Guerra de las Galaxias’. Una generación que creció bajo el influjo de un mundo creado por el mito cinematográfico George Lucas, que ofrendaría al Séptimo Arte con un sentido drásticamente diferente, confiriendo a la noción de diversión que todos tenían hasta la fecha un aire distinto, combinando la fábula sociopolítica futurista con unos efectos especiales que se configurarían como el inicio de una conmoción digital que desde entonces (y gracias a la todopoderosa ILM del propio Lucas) no ha parado de evolucionar. Mañana se estrena ‘Episodio III: La venganza de los Sith’, película que a nueve días de su 'premiere' ya había vendido más de 100.000 entradas sólo en España. Nadie quiere perderse la complacencia que supondrá ver la transformación de Anakin Skywalker en Lord Darth Vader.
Desde que Lucas estrenará en 1977 la primera (en realidad cuarta) entrega de esta legendaria saga, no sólo le otorgó una nueva dimensión estética y conceptual al género, sino que irrumpió de tal manera en la iconografía cinematográfica colectiva que se convirtió en una auténtica y genuina seña de identidad generacional pasando a formar parte de la cultura popular internacional, adquiriendo adeptos allá por donde se estrenara la utopía galáctica. Tras las dos entregas ‘Episodio I: La Amenaza Fantasma’ y ‘Episodio II: El ataque de los clones’, nos encontramos en esta finalización de la Saga con una nueva fiebre de proporciones ciclópeas, de características que superan cualquier precedente. La imaginación de éste director perfeccionista y singular que es George Lucas ha servido para que a lo largo de estas dos décadas el fenómeno ‘Star Wars’ se haya extendido a generaciones posteriores a las que soñaron con este universo espacial cuando todavía eran unos adolescentes, acudiendo una y otra vez al cine para disfrutar con una experiencia que desde entonces no se ha repetido en una sala de cine.
Bajo la oscuridad de un sueño planetario, tan sólo acompañado por el reflejo luminoso del proyector, millones de personas alucinaron con las aventuras del ingenuo Luke Skywalker, el mercenario Han Solo, su peludo amigo Chewbacca, la sensual Princesa Leia y los simpáticos ‘droides’ Rd2-D2 y C3-Po. Los ‘fans’ y espectadores recuerdan aquella frase con letras azules sobreimpresionadas sobre fondo negro que servía como prólogo de la trilogía “Hace mucho tiempo. En una galaxia lejana, muy lejana...” (dejando ver la intencionalidad de Lucas por contar su trilogía en forma de cuento) como una de las máximas más representativas de su cultura visual, de una visión colectiva que marcó las vidas de sus espectadores para siempre. La iconografía particular que ha creado George Lucas bajo la vasta sombra de su odisea en forma de trilogías puede analizarse hoy en día como una auténtica gesta histórica.
Además de acrecentar su mitología sin cesar desde su apertura sin ver erosionada por el tiempo su trascendencia proverbial, la Saga ‘Star Wars’ ha creado auténticas efigies dentro del Séptimo Arte. Por eso no es de extrañar que el siniestro casco negro de Darth Vader (alegoría perfecta del Lado Oscuro de la Fuerza y que veremos nacer en ‘La venganza de los Sith’) posea un poder tan brutal equiparable al símbolo de Coca-Cola, los aros de los Juegos Olímpicos o la Estatua de la Libertad.
La experiencia al borde de la contemplación que vivieron los que ahora tienen entre los treinta y los cuarenta años se recuerda materializada en muñecos, naves, gorras, camisetas, tazas... con motivos ‘starwarsianos’. Y es que, si por algo se caracterizó la millonaria Lucasfilms fue por incluir en el contrato con la Fox la disposición de los beneficios de explotación del ‘merchandaising’, término que cambió su sentido con la saga galáctica gracias a los más de 500.000 millones de las antiguas pesetas que se han logrado con la venta de todos los productos relacionados con ‘La Guerra de las Galaxias’ (beneficios fílmicos aparte). George Lucas ha montado a su alrededor un imperio de fantasía, un mundo de rentabilidad que ha alimentado la nostalgia de los millones de seguidores de la Fuerza y del Reverso Tenebroso, confiriendo a la temática legendaria de Lucas una dimensión equiparable a toda una religión seguida por los más acérrimos defensores de la Saga más seguida del cine contemporáneo.
Desde el mismo instante en que todos los seguidores de la soberbia Trilogía Galáctica supieron que Lucas comenzaba a preparar el prólogo de su fantasía sideral allá por 1997, se disparó la rumorología, la conmoción y sobre todo, un sentimiento de satisfacción y alivio ante lo que iba a ser la puntilla perfecta para el fin del milenio en cuanto al mundo del celuloide se refiere. No sólo por recuperar una historia iconográfica e inmortal, sino por el retorno tras las cámaras de uno de los realizadores más carismáticos del cine moderno. En dos décadas donde los ‘blockbusters’ (ésas películas destinadas a dinamitar las taquillas) han brillado por su total defecto, se echaba de menos el espectáculo del cine comercial al que dieron sentido gente como el propio Lucas o Steven Spielberg (que estrena ‘La Guerra de los Mundos’ este próximo verano). Con esta nueva trilogía Lucas ha reinventado el cine de fantasía, recuperando una forma de ver (y sentir) el cine, como si de contar un cuento se tratara. El tímido visionario progenitor de la entronizada Odisea Espacial sigue reivindicando un sentido escapista en sus películas, dejando para los anales otra Trilogía, con una nueva ofrenda para todos los millones de espectadores que han rendido culto a su Epopeya Fantástica.
Pueden ser ciertas las críticas que ha tachado esta nueva trilogía de excesivamente tecnificada, protagonizada por los efectos especiales antepuestos a los personajes, pero no cabe duda de que la infografía, ‘animatronics’ y secuencias retocadas por ordenador son necesarias para la historia que se ha contado. Toda la técnica ha sido la consecuencia, no la causa. George Lucas ha logrado junto John Knoll y su equipo darle la vuelta al concepto de tecnología conocido hasta el momento. La ILM ha obtenido una meta casi imposible de representar. La imaginación ilimitada de Lucas ha tenido en la informática su mejor y mayor aliado. Esta nueva saga ha dejado una perfección visual capaz de sacudir cualquier principio cinematográfico. Y es que todo es posible en la privilegiada mente del director de ‘THX 1138’.Parece que el nuevo y anhelado episodio del Imperio de George Lucas no ha decepcionado a nadie, ni siquiera a aquellos que un principio parecían predestinados a ultrajarlo. ‘La venganza de los Sith’ aterriza en las carteleras españolas para emprender la última hazaña que acapara todas las miradas. La historia del bautismo de Lord Vader ha sido elogiada incluso por los críticos más exigentes. De la película más esperada de la saga ‘Star Wars: La venganza de los Sith’ se ha dicho que ha cerrado de manera perfecta la trilogía. Y no sólo eso, sino que la señalan como la mejor de las últimas producciones estadounidenses de los últimos años. Hace sombra al primer y segundo episodio, no obstante también existen nostálgicos expertos que aseguran que no está a la altura de la vieja trilogía.
Para esta tercera película que supone la finalización de la segunda (y según cuenta Lucas la última) trilogía galáctica, el joven Jedi Anakin Skywalker tomará una decisión trascendental. Forzado a elegir entre perder a su amada o vender el alma a cambio del poder de salvarla, Anakin sucumbirá a la persuasiva tentación del lado oscuro de la Fuerza. Cuál es exactamente la decisión de Anakin, por qué la toma, y cómo le conduce a vestir la apocalíptica panoplia negra con un casco que incorpora un sistema que le hace respirar artificialmente han sido las incógnitas sobre las que ha gravitado la leyenda de la anterior trilogía y que aquí se desvelan. Después de casi 30 años de espera y especulaciones, los amantes de la saga conocerán la verdad el próximo jueves y descubrirán así cómo el heroico jedi (destinado, según la profecía, a ser “el Elegido”, el único ser capaz de dar equilibrio a la Fuerza y asegurar la paz en toda la Galaxia) se transforma en el aterrador Darth Vader, la mano derecha del Emperador.
Ya ha llegado por tanto el espectáculo con mayúsculas, la diversión, la espectacularidad visual, la infancia perdida, la lucha entre el Imperio del Mal y los Jedis... Con esta tercera parte de la trilogía se acaba el renacimiento de una mitología que durante casi treinta años ha seguido constante en nuestra retina colectiva creciendo constantemente. Es la hora de desempolvar los viejos sueños infantiles, de dejarse llevar por la magia del cine, de asistir a una proyección con el designio de descubrir algo que todavía no se ha visto hasta el momento.
Ha llegado el momento de la conclusión de la Segunda Trilogía.
PD: Me siento como un niño, amigos. Y eso, en esta época, es muy difícil de sentir.