lunes, 25 de abril de 2005

Una de las últimas grandes cintas de Frankenheimer

Cuando ‘Panytú’ quiere decir magnífico
John Frankenheimer consiguió salir vencedor de un complejo ‘thriller noir’ que incluía, bajo su experta batuta , grandes momentos de acción argumental.
Hasta el momento de su fallecimiento en 2002, no dejó de sorprender la sediciosa juventud del veteranísimo John Frankenheimer, uno de los integrantes de la vetusta ‘Generación de la Televisión’, compuesta por cineastas que definieron su identidad cinematográfica a lo largo de los años 50 y 60 encuadrando sus espléndidas historias en 625 líneas, dando al cine americano grandes obras maestras. Aunque fueran en versión catódica. Pese a su aparente vejez, la dinámica virtuosa de Frankenheimer, llena de matices modernistas, constituyó un marco privativo, enraizado en el más puro ‘thriller’ policíaco, complejo y tramposo, bebiendo abiertamente de las fuentes del más clasicista cine ‘noir’ y su mágica impiedad visual.
En 'Operación Reno', el ritmo frenético y diligente impuesto por la excepcional perspectiva del curtido director procede de la sagacidad del maestro al enseñar sus cartas en un magnífico prólogo que desvela un final que no es tal, dejando entrever la progresión evolutiva que toma un relato ladino y gratificante, en el que no falta el engaño con sorpresa en el desenlace incluida. La historia de Rudy, un presidiario que se hace pasar por su compañero de celda muerto para poder conocer a la bella chica con la que aquél tuvo relación por carta, sirve como inicio de la que es una telas de araña urdida en una cinta que tiene en el engaño uno de sus principales atractivos. Entre cauces de interés impetuoso, llena de subtramas que se desvelan en inesperados puntos de giro, ‘Operación Reno’ impone una cadencia gradual que la enaltece en el decadente género de acción. El gran atractivo de la cinta reside en los pilares sobre los que se fundamenta el gran Frankenheimer. Primero, en el gran guión de Ehren Kruger, que repite la fórmula de ardid utilizada en su magnífico libreto para la última película de la saga ‘Scream’, adaptada en este caso al cine negro. Y segundo, en la capacidad narrativa del experimentado cineasta, logrando apuntalar con su talento una cinta que franquea las pretensiones definitorias del género para, por medio de los citados golpes de efecto, dotar a la película de una intriga continua que acaba por convertir a ‘Operación Reno’ en una interesante muestra de honestidad para con el espectador.
En este punto, es donde Frankenheimer arraiga y resuelve los artificios de una cinta conceptualmente farragosa, superponiendo el ambiente frío y sosegado para llevar la historia a un terreno armónico y violento, de fundamento sorprendente e innovador. Los criminales son neófitos inexpertos, pero bestias que sobreviven a cualquier elemento, el protagonista se mueve por interés, bajo cualquier concepto y la dulzura de la chica enamorada son sólo falsas apariencias que llevan al entregado espectador hacia el terreno que el director dicta. El estilo de Frankenheimer, con el granulado frío y constante, deja intuir la intencionalidad que provocan los blancos paisajes, símbolo de la inexperiencia de cada uno de los roles. Con este particular ‘cuento’ de Navidad sangrienta, el viejo zorro Frankenheimer dio a entender lo que el epílogo ‘capriano’ era sólo una consumación de la ironía que empapa la trama resistente en la idea de libertad, de riesgo y de aventura que siempre movió al director de la también estupenda ‘Ronin’.
Al brillo de ‘Operación Reno’ no son tampoco ajenos Ben Affleck, que tuvo su única aquí oportunidad para demostrar su condición de primera estrella, Charlize Theron, que consumó su figura como una de las más provocativas promesas y un musculoso Gary Sinise, que entra en el encasillamiento con su desagradable camionero y delincuente. Todos ellos aportan una especial química que hacen de este llamativo filme una diferente propuesta cuya diferencia estriba en la constante del cine de su autor. Es decir, la sencillez de unos objetivos basados en el entretenimiento y la acción encuadrados en la búsqueda de un clímax de tensión que ‘Operación Reno’ obtiene desde un principio. Una de las últimas cintas de uno de los grandes clásicos del cine contemporáneo. Una pena que muriera cuando todo parecía indicar que el bueno de Frankenheimer estaba entrando en una dinámica de actividad muy productiva.