domingo, 3 de abril de 2005

Siniestro Mundo Publicitario (SMP VIII): Melendi se "pone"

La primera vez que oí hablar de Ramón Melendi Espina fue cuando me relataron una leyenda urbana que manejaba la viabilidad de que el cantante asturiano hubiera permanecido confinado como preso en la cárcel salmantina de Topas por un delito concerniente al tráfico de drogas. Tanto su confusa y viciada crónica como sus indicios sugieren que se trata de una superchería. Pura invención.
La primera vez que escuché una canción de Melendi mi impresión fue “coño, este tío imita a Estopa”. Cuando lo volví a escuchar ratifiqué mis dudas. Igual, lo mismo, un duplicado musical sin mucho sentido.
La primera vez que vi a Melendi el instinto me empujó a juzgarle como un macarra de barrio, sin una personalidad concretada, un cruce de tópicos ramplones anexos en un mismo individuo. Sus tatuajes, las rastas, cortarse parte de una ceja, los piercings, la barba... Un tipo urdiéndose a sí mismo con cada frase, con esa acentuación colgada, de barriobajero chungo.
Lo que no me imaginaba era ver a este producto lanzado por una canción de ‘La vuelta a España’ a expensas de diversos movimientos musicales anunciando un chocolate. Hemos pasado de ver a Isabel Preysler anunciando Ferrero Rocher, aristocrática y diva, a ver a Melendi vendiendo barritas de chocolate fabricadas con componentes transgénicos Tokke dirigido por Javier Ruiz Rojo, el director del más que sobrevalorado cortometraje ‘Diez minutos’ (una de las peores piezas cortas rodadas en 35 mm. del último lustro), ganador del Goya en su categoría.
Vamos a dejar de litigar y proceder al análisis de esta sección abismera SMP: Aparece Melendi ensayando con su banda el tema ‘Caminando por la vida’, cuando se distrae viendo una preciosa chica morena que sale en la televisión. La primera pregunta es “¿quién coño ensaya viendo la televisión?”. Pongamos que es su particular liturgia: mezclar su música con su vicio catódico. Melendi se queda abstraído del mundo, mirando a la portentosa fémina de la pantalla. Le da un vahído (no sabemos el motivo) y uno de los músicos que está con él le dice a otro que ‘le dé un Tokke’. Seguidamente le tira la chocolatina que Melendi coge lanzando uno de los eslóganes más audaces y subversivos que se han visto en los últimos años: “Este es el chocolate... que más me pone”.
Vayamos por partes: ¿Un cantante con evidentes signos de ‘macarrismo’ haciendo un divertido encomio al hachís? Ésa pausa enfática tras “chocolate”… luego “que más me pone”… Y no sólo eso. Cuando muerde la chocolatina, la chica morena de la tele aparece en carne y hueso junto a él. Así de fácil. Mágicamente ¿Qué quiere decir esto?
Todos felices comiendo chocolate. La cosa es que si no se come y se fuma ¿también saldría de la tele la escultural modelo? ¿O es esa la causa?
Ignasi Ricou, Consejero Delegado de Cadbury España, afirma que “esta es la mejor manera de acercar nuestros productos a los jóvenes ya que Melendi, además de ser un personaje carismático, representa perfectamente sus valores e inquietudes”. Un cachondo en toda regla.
Esto lo digo porque el jueves de madrugada unos chavalotes de unos 20 años se hacían un ‘petardo’ y ante el acto de quemar el 'pedrolo' su frase fue… ¡Hombre, claaaaaroooo!