lunes, 11 de abril de 2005

Pumares: Del Monolito al ridículo

Ya no sé qué que me queda por ver en televisión. Cada día que pasa me sorprende y desazona adosarme de una forma totalmente apática a la caja tonta. A veces, para no padecer y ahorrarme sufrimiento, me trago esos programas de ‘Zapping’ que tanto proliferan en cualquier cadena y que originó Canal + hace más de una década. En uno de éstos recibí uno de los impactos visuales más ignominiosos que he podido atisbar a través de las 625 líneas, vergüenza ajena que lo llaman algunos: Carlos Pumares, aquel demiurgo de la radio nocturna, el sagrado gruñón cinéfilo, sabio y cínico creador del mitológico ‘Polvo de estrellas’, apareció en el albañal que es ‘Crónicas Marcianas’ travestido de ‘Drag Queen’, descaminando su imagen hacia la ridiculez más carpetovetónica.
Puede que responda a un ejercicio probatorio de su liberación más gamberra o un evidente signo de aburrimiento, también un testimonio de que es capaz de reírse de sí mismo, pero lo cierto es que este versado tipo en el Séptimo Arte que ha proporcionado a su audiencia las veladas radiofónicas más memorables no es digno de tal espectáculo.
Pumares ha dejado de ser el excelso y sardónico ídolo radiofónico para convertirse en un integrante más del submundo de ‘infraseres’ instaurados por ese ‘Mad Doctor’ de la mugre que es Sardá y descubiertos por su Igor partilcular, Javier Cárdenas.
Ahora Pumares ya es como Pozí, Carmen de Mairena o Joan Antoni Estades de Moncaire.
Que lo del Monolito tenía gracia, pero esto...