domingo, 6 de marzo de 2005

¡Mi tesoroooo!

Por fin, desde ayer, descansa sobre una mis estanterías de profuso sortilegio cultural la trilogía extendida de ‘El Señor de los Anillos’ de Peter Jackson. Tras un mes en busca de esta joya del DVD que se ha resistido a pertenecerme (está descatalogada y es de una muy difícil adquisición), al fin me hice con mi tesoro. Ahora falta prepararme para entrar de lleno en ese resuello épico y mítico de Tolkien.
Tengo que proyectarme para enclavar todos mis sentidos en un universo imaginario imprescindible, lleno de criaturas, razas y personajes, donde prima la onomástica y su toponimia evocadoras de un mundo imperecedero en nuestra memoria colectiva y acercarme, como se merece, a leyenda del Anillo Único, solemne y profética.
Necesito estar en plenas condicines mentales y psiquicas para compartir de nuevo el viaje hacia Mordor con La Comunidad, conformada por los cuatro hobbits, un elfo, un enano, un mago y dos hombres que todos conocemos. Queda menos para enfretarse a Sauron...
“¡Venga, señor Frodo! No puedo llevarlo por usted, pero puedo llevarlo a usted junto a él”.
Se me eriza el pelo sólo con pensarlo. Preveo una semana maravillosa en la Tierra Media.