sábado, 5 de marzo de 2005

Ha muerto Bubba, la langosta gigante

Ha sido una pésima semana en el ámbito personal, os lo aseguro. Pero terminar estos aciagos siete días con la noticia que acabo de conocer supera el paroxismo de lo fatídico.
Estoy consternado, amigos. Bubba, la langosta más grande del mundo, murió el pasado miércoles de madrugada. Lo hizo tranquila, en su lujosa pecera de un zoológico de Pittsburgh, Pensilvania. La historia de Bubba no deja de ser una zarandeada y traumática aventura. Consumó un dilatado y extenuante viaje desde la costa de Massachusetts para acabar en Pittsburgh y sobrevivió más de una semana en una lonja. La muerte ha sobrevenido a Bubba debido a un inoportuno traslado al Zoo de la ciudad donde iba a ser un reclamo más en el acuario. Pero no pudo soportar el stress del trayecto y falleció sin poder disfrutar de su nueva y acomodada vida.
Bubba, el gigantesco crustáceo, pesaba unos impresionantes 10 kilos de langosta comestible y tenía unos 50 años. Ya sé que lo estabais pensando, a todos nos viene a la cabeza Tenacitas (Pinchy, en su versión original), la langosta que Homer Simpson cuida y mima como una mascota hasta convertirse en víctima de un funesto baño en agua caliente que descubre al padre de familia de ‘Los Simpsons’ uno de los placeres más apoteósicos del mundo terrenal: Comer marisco.
La gran pregunta es ¿Cuando Bubba murió, alguien se lo ha zampado o le han ofrendado un entierro como se merecía?
Imaginaos comer 10 kilos de langosta. Mi sibaritismo me hace vislumbrarlo y no alcanzo a describir la sensación que debe suponer comer un manjar como este. Mirad qué pinzas, qué color, qué apetitoso parece...
D.E.P. Bubba