lunes, 7 de marzo de 2005

Frío

¿Cuántas olas de frío polar llevamos? Sí, pues seis, listillos. Ateridos se nos llena la boca al confirmar que este el invierno más frío que hemos pasado desde hace mucho tiempo. Pero, en el fondo, todos sabemos que es mentira. La razón es bien sencilla: antes llamábamos a las olas de frío simplemente invierno. Así, los telediarios, en persistente búsqueda por rellenar su espacio más que de informar, han convertido casi toda su duración en una predicción del tiempo dilatada y harto aburrida. Desde todos los puntos de España, los enviados especiales (en riguroso directo) parecen pasarlas putas con el frío, pero en realidad están así por esperar a que les den paso.
La alarma es de lo más surrealista: “prepárense porque lo peor está por venir”. Asimismo las cadenas (la nueva moda de tráfico) se han convertido en el elemento de reclamo, una nueva y exitosa forma de sacarles dinero a los conductores. Nos conciencian para no salir de casa, para evitar coger el coche y hacer viajes con este frío. Nos amedrentan con alguna oscura intención.
Recuerdo salir en Salamanca cuando era un niño con temperaturas de 8 y 9 grados bajo cero y todo el mundo lo consideraba normal. Desde el Instituto Nacional de Meteorología también se pone el grito en el cielo: “Es el invierno más frío que se recuerda” porque desde el otoño persiste un anticiclón al oeste de la Península que bloquea la entrada de aire procedente del atlántico, el aire húmedo que, generalmente, trae las lluvias en invierno y las temperaturas más apacibles.
El personal está acojonado sí, pero contento porque en sus conversaciones de ascensor hay un tema sobre el que debatir. “Hace frío ¿eh?” me dijo anteayer un vecino. De inmediato le contesté, explicándole que hace frío porque el viento llega de Groenlandia y Siberia y las seis olas de frío han dejado poca lluvia, mucha nieve y frío. Un gélido ciclo. También le esclarecí que nadie sabe qué pasa en el Holoceno por zonas geográficas. Todos sabemos que en invierno tiene que hacer frío. Otra cosa es que en determinadas regiones se hayan acomodado a un clima mucho más cómodo y bucólico. Creo que el viejo Antonio se fue pensando que yo era un ser extraño, pero supongo que la próxima vez no volverá a ilustrar su carencia de conversaciones cuando volvamos a coincidir.
Hace frío, sí ¿Y qué? Es lógico. Pero siempre habrá algunos pronosticadores climatológicos que auguren acontecimientos más o menos catastróficos. Habrá que escuchar las retahílas de aquellos que pontifican sobre el calentamiento global y por los protocolos que confeccionaron en Kyoto. Pero de lo que no hay ninguna duda es que si es invierno, pues tendrá que hacer frío.