domingo, 13 de marzo de 2005

Donde hay pelo, hay alegría

Silvio Berlusconi , Il Cavaliere, ha caído en las redes del trasplante capilar y así luce su mata de pelo en la actualidad. Ha pasado de dispersar unos cuantos pelos para tratar de cubrir su frondoso cartonete a tener un pelo de escándalo. Fue en agosto cuando surgió la sospecha de que Berlusconi se podía haber sometido a un trasplante capilar, al aparecer en un esperpéntico turbante a lo Sinbad durante un paseo por las calles de Porto Rotondo con Blair y su esposa Cherie .
Tras una oleada de críticas, rumores y chistes, los portavoces del primer ministro italiano se apresuraron a asegurar que Berlusconi se había quemado la calva (recordando el título que le proporcionó el Oscar a Nikita Mikhalkov ) mientras navegaba y que necesitaba protegerse del sol con la estratosférica badana. Poco después, el doctor Piero Rosati , cirujano estético y profesor en la Universidad de Ferrara, reveló lo evidente al admitir que le había hecho un implante capilar a Il Cavaliere. Y a la vista está. Ahí, señorial y coqueto él, tan contento por volver a utilizar un peine. Me gustaría que le sucediera lo que a Stacy Keach en el segmento 'Hair', de ese divertimento de culto que es 'Body Bags' al amparo del gamberrismo de John Carpenter y Tobe Hooper . Sólo para observar su rostro en el monstruoso decaimiento.
Y es que hoy en día, nadie aboga por el orgullo de los calvos. Rompamos una lanza en favor de la alopecia. Tanta vanidad y narcisismo nos está transformando en seres superficiales obsesivos con la apariencia.