jueves, 24 de marzo de 2005

Belleza Tangada

Este atractivo... perdón, esta atractiva señorita de vuestra izquierda es Verónica Hidalgo, Miss España 2005. A la que más de una persona le ha sacado un parecido razonable a Deborah Ombres, a vuestra derecha.
Con esos marcados rasgos varoniles, la joven más ‘guapa’ de este país según la elección de cuatro gatos dadivados y acuciosos (Concha Velasco –la del pis en las bragas a una determinada edad- quiso cobrar un cantidad desproporcionada por hacer de jurado) exuda hircismo de machote de pelo en pecho que muy bien podría encubrir con estrógenos y progesterona. Que parece un travelo, vaya.
¿Alguien le ha tocado la entrepierna para comprobarlo? Porque tengo mis sospechas.
Yo lo siento, pero que me digan que esta nueva Miss España es la más agraciada (porque guapa muy guapa, no había ninguna) de entre las 46 que había, es de echarse a reír y no parar.
Observando la deliberada superchería a la que se vio sometida la desheredada Mireia Verdú (Miss Girona), tal vez la más airosa de la gala, altiva y con cara de arrogante, expresando con su disimulado rictus la insufrible risa de lechuza que grazna de la cada día más execrable, aborrecible y repelente Rocío Madrid, uno se pregunta (ya hace años) cuál es el sentido de esta ridícula farsa de modelos desfilando, exhibiéndose con sus trajes regionales, en sugerentes bikinis y haciendo alarde de su superficialidad mental y pose de maniquíes y/o búcaros.