lunes, 7 de febrero de 2005

¿Un mito fotográfico o un montaje?

Todos pudimos ver en septiembre de 2000 cómo Mohamed al-Dura, se agarraba al cuerpo de su padre en medio de una lluvia de balas que lograron acabar con su vida. Esta desgarradora imagen nos dejó una muerte para la memoria colectiva bélica. En Egipto le han dedicado calles, sellos y todavía no se ha olvidado su sacrificio. Todo un icono de la Segunda Entifada. Pero tampoco se ha olvidado la gran duda que generó este crimen, ya que aún no se sabe si el disparo que acabó con la vida del niño salió de un arma israelí o palestina.
El caso es que Charles Enderlin, de France 2 capturó el momento cuando trabajaba como corresponsal en Jerusalén y pasó a la historia por su trabajo. Lo sorprendente ha sido la aparición esta semana de Daniel Leconte, un antiguo corresponsal la misma cadena, poniendo en duda la autenticidad de las imágenes. Y no es algo nuevo, porque desde su aparición varios investigadores han intentado probar la autenticidad del documento. Enderlin siempre afirmó que los israelíes fueron los culpables de su asesinato.Sin embargo todo parece apuntar a que se había alterado la realidad. Por ejemplo, Richard Landes, de la Universidad de Boston University, ha estudiado otras filmaciones de ese día, incluyendo varias en las que se observa al chavalín. Su conclusión es que existe una manipulación en las imágenes.
De nuevo, el periodismo se ha visto salpicado por otro caso de manipulación, de cambios orientativos en términos de mensaje, sin ‘gatekeeper’ ni filtros que valgan. Lecciones que no te enseñan en la Facultad pero que descubres años después en una profesión movida por la mentira y los intereses (sean del tipo que sean). El Cuarto Poder, como dijo Gustave Flaubert, se ha convertido en el síntoma de corrupción, la demostración de que la estupidez humana es la existencia y manejo de los lugares comunes. Y de que la manipulación, por muy honrada y desinteresada que sea, convierte al informador en dueño de lo que ocurre. Todo un peligro en nuestros días.
Siempre creí que debí haber hecho Bellas Artes o Filosofía. Y tiempo después estoy convencido de que me equivoqué al estudiar Periodismo. O tal vez no.