viernes, 11 de febrero de 2005

'A simple plan': La grandeza de un retrato ‘socio-rural’

Admirable historia de perdedores rurales
Tras convertirse en un precoz cineasta gracias a su paternidad de la saga ‘Evil Dead’, una de las trilogías fundamentales dentro del cine ‘gore’, y pasar a ser un paradigmático ejemplo de preceptor de un ‘superproducción mainstream’ sin perder la dignidad, Sam Raimi ha evolucionado hasta llegar a convertirse en un cineasta consagrado y respetado por crítica y público. Antes de que la trilogía de ‘Spiderman’, Raimi recuperó el buen pulso con una película que es, ahora mismo, una de las referencias de culto más importantes de la anterior década. La magnífica ‘Un plan sencillo’, magnífica adaptación de la novela de Scott B. Smith, cuenta, de forma inestimable y a modo de thriller, la patética historia de dos hermanos (uno de ellos retrasado), una mujer y un amigo de los protagonistas que ven su vida alterada cuando encuentran una bolsa con cuatro millones de dólares en un avión siniestrado en medio de un espacio perdido y deshabitado.
Con este punto de partida Raimi, recreó con solvencia y profundidad dramática una dimensión cruel y oscura del ser humano, dotando al filme de una excelente serenidad que se contrapone con la angustia y el fondo de sus mediocres protagonistas. ‘Un plan sencillo’ es una película sobre perdedores rurales a los que la vida golpea brutalmente, escupiéndole el sueño y la esperanza de cualquier tipo miserable, ofreciéndoles la posibilidad de demostrar lo pueril de su existencia, la codicia como patente de su infelicidad. Raimi, mediante punzantes y agresivas imágenes y situaciones inquietantemente apaciguadoras, ofrece un magnífico retrato ‘socio-rural’ que desarrolla, en último término, una despiadada reflexión sobre las relaciones humanas, girando en torno a personajes antagónicos a los que la avaricia les lleva inevitablemente al instinto más primario de nuestra naturaleza: la violencia.
La frustración, el egoísmo y la fragilidad se alían en un sentimiento único formando una cotidianidad perversa, fría, en la conviven las emociones confundidos de amor y odio (el contraste entre los dos hermanos es fascinante, impresionante, tal vez lo mejor de esta pequeña joya). La cámara de Raimi recorre con acertada coherencia la América más profunda, en la que la serenidad de un paisaje sosegado, precioso y acrisolado, choca frontalmente con la profundidad compleja y resquebrajada de sus personajes, mezquinos y arrogantes. Todos ellos inmersos en una situación que se les escapa de las manos y hace que aflore lo peor de su sucia y anodina conciencia, tal vez así debido al tedio y desesperanza que corroe su cotidianidad. Con pinceladas de genialidad, el director de ‘Darkman’ aportó momentos irrepetibles, de perfecta armonía, de matices que engloban lo mejor de su cine (y también lo más gamberro, como la secuencia en que Hank Mitchell (Bill Pastón) dispara su escopeta contra la mujer de Lou (Brent Briscou).
Aunque por momentos la frialdad del entorno se extienda a secuencias puntuales de la trama (sobre todo en la relación entre Paxton y Bridget Fonda), en conjunto, ‘Un plan sencillo’ se consolidó como una de las obras más sobresalientes de finales de los 90. Rechazando cualquier tipo de estereotipo, la terrible historia se movió por cauces tenebrosos sostenidos con sobriedad, con una apabullante resolución y con una labor interpretativa más que notable en la que destacaba la sublimidad que aportó Billy Bob Thornton a su papel de deficiente mental. Por ello cabe destacar esta película como una composición rica en lecturas, que indaga en el lado más débil del ser humano y que concluye, de forma fatalista, con imágenes de espacios hermosos, en las que el único ser capaz de estropear su armonía es el hombre, metamorfoseado en los cuervos que comen ojos (como secuencia rememorativa del ‘gore’ de Raimi) y que depredan todo aquello que se les pone por medio. El hallazgo de Raimi como un espléndido artesano del cine de calidad es un hecho fehaciente que se apuntaló con la perspectiva más que interesante ofrecida en las dos primeras partes del superhéroe creado por Stan Lee.