sábado, 19 de febrero de 2005

Pues yo voy a votar que NO

Mañana se supone que hay que votar.
¿Y qué es lo que hay que votar? Pues según quién te lo dicte. El gobierno (y la oposición con la boca pequeña) te sugieren obligatoriamente que votes que “sí” ¿Por qué? Pues sencillo, porque la abstención y el voto negativo les vienen mal para su papel político en Europa.
Lo curioso de todo es que el referéndum de mañana no tiene más fuerza vinculante que el de hacer saber al pueblo que ellos ya han decidido que sí, visto en esos lúcidos eslóganes tipo “si no votas, no estás ejerciendo la democracia” ¿Democracia? ¿Intimidar a la ciudadanía para que se vote con un “sí” es democracia? También es curioso (y no por ello menos repelentes) los ‘spots’ creados para la ocasión con un grupo de famosillos, líderes de opinión que se arriman al sol que más calienta, ex futbolistas que marcaron época, intelectuales venidos a menos, famosillos (me hace gracia cómo han mezclado a los dos niños de las series más vistas en España), anuncios que pretenden convencer a los Españoles de que la Constitución Europea es el lenitivo sociopolítico a nuestras vidas como europeos.
Esta constitución europea está creada por una serie de tecnócratas encabezados por Giscard d´Estaing en beneficio de los intereses exclusivos de Francia y Alemania, que han logrado hacer que un tratado económico en beneficio de algunos cuantos dirigentes parezca una constitución que se preocupa por el pueblo. Una carta otorgada, vamos, que no una constitución. Pero esto da lo mismo, porque es igual lo que votemos porque no es vinculante. Pero no estaría mal abstenerse o votar no, ya que el referendum se está convirtiendo en un plebiscito. Se trata de una pregunta mal planteada y encuadrada en una cruzada tramposa que simula dar importancia a nuestra opinión en un asunto con praxis meramente moral. Que votemos mañana no es más que el último paso para que los gobernantes y oposición se queden a gusto, siguiendo su extendido despotismo ilustrado de “todo para el pueblo pero sin el pueblo”, consigna seguida en la política actual de todo el mundo. Sólo se acuerdan de los ciudadanos cuando a ellos les viene bien. Algo que todos conocemos históricamente como oligarquía.
Para ZP es muy importante que mañana salga “sí” como autoafirmación de que lo está haciendo bien, así el pueblo español respaldaría la gestión de su Gobierno. Yo voté en marzo por ellos, no voy a negarlo. Por eso mañana me a conceder el lujo de votar que “NO”. No estoy dispuesto a apoyar un proyecto exigido y en el cual se ha ejercido la desinformación. Un proyecto europeo del que se sabe apenas que es farragoso y lleno de despropósitos.
La partida se juega en la participación. Si vota mucha gente ganará el “Sí”. Si la abstención es alta aumenta el riesgo de un triunfo del “No”. Así que habrá que tocar los cojones un rato y dejar el “Sí” para el día que nos casemos, nos inviten a la segunda copa, una rubia espectacular nos proponga relaciones sexuales o nos pregunten por una subida de sueldo.