miércoles, 9 de febrero de 2005

Madre mía, con Tonya...

Seguro que recordáis a Tonya Harding, aquella patinadora de hielo envidiosa, vírica y pérfida que levantó uno de los mayores escándalos protagonizado en unos Juegos Olímpicos de Invierno (concretamente, los del 1994), cuando, ni corta ni perezosa, hizo que su marido, Jeff Gillooly, pagara 6.500 dólares a unos matones para que le destrozaran la rodilla a la patinadora Nancy Kerrigan, su principal rival en la competición. Sin remordimientos, en plan vendetta, al más puro estilo mafia deportiva.
Por supuesto, fue retirada de la competición de por vida. Pero ahí, no acabó la historia, ya que cuando el matrimonio se vio envuelto en esta trama, Harding, cruel, egoísta y codiciosa, denunció a su marido como único responsable de los hechos. Como venganza, Gillooly, furioso, vendió un video pornográfico de su noche de bodas para que todo el mundo lo viera. Esperpéntico.
Un culebrón en toda regla.
Aunque Tonya dijo en el juicio que no conocía los planes de su marido, se declaró culpable para eludir la prisión y fue condenada a 500 horas de servicios a la comunidad y a una multa de 160 mil dólares.
¿Qué es de Tonya en la actualidad?
Pues desde hace dos años es ¡boxeadora! Como lo cuento. Y bastante mala, por cierto. Ya que suelen noquearla a las primeras de cambio. Eso sí, ella confiesa ser como ‘el conejito de ‘Energizer’ y asegura que mejorará para ser la campeona de su peso. Un dato para el recuerdo: la llamada ‘Ice Witch’ del ring batió en marzo de 2003 a Paula Jones, otra zorrilla famosa por haber acusado al ex presidente estadounidense Bill Clinton de acoso sexual. Las dos se zurraron vehementemente (a hostia viva) en una pelea de boxeo organizada por la cadena de televisión estadounidense Fox. Y luego dicen que la caja tonta no convida a eventos televisivos interesantes.
Es curioso saber dónde acaban jumentos como esta tipeja.
Por cierto ¿es cosa mía o ahora que está más gorda y desagradable se parece a Eugenia Martínez de Irujo?