jueves, 17 de febrero de 2005

La realidad supera a la ficción (otra vez)

Vamos con la siguiente historia...
Peer Larson es un muchacho de Greenfield, Wisconsin. Tiene 17 años, le gusta la Coca Cola, los Menús Big Mac, masturbarse con la mano izquierda mientras oeja una Hustler de segunda mano que le ha conseguido Robby Barbs, un amigo ‘skater’ que fuma marihuana y le da caladas de vez en cuando. Peer también es fan de la trilogía de ‘El señor de los Anillos’ y le gusta perder el tiempo viendo la MTV. Está enamorado de Wendy Holmes, una niña pija fan de Brittney Spears que ni siquiera sabe que el chaval existe.
Hasta ahí muy normal en cualquier adolescente de USA y de cualquier lugar del mundo.
Pero Peer últimamente está muy contestatario y rebelde. Sus padres, preocupados, han acudido al pastor Henry Buttley, que les ha sosegado expresando que son cosas de la edad y que no le den importancia.
El año pasado, un día de frío invierno por la mañana, el hermano menor de los Larson llamó “puta” a una profesora del Whitnall High School. Fue un tremendo incidente que pudo haberle costado la expulsión. Pero lo peor (o mejor, en este caso) estaba por llegar. El profesor de cálculo de Larson, Aaron Bieniek, sabiendo de sus problemas con las matemáticas, decidió mandarle unos cuantos deberes durante las vacaciones para mejorara en esta asignatura.
Peer se volvió y le dijo: “Te va a caer un paquete por esto, cabrón negrero”.
La cosa es que… Peer Larson llevó a cabo su amenaza denunciándole en el primer juzgado que encontró de camino a casa, alegando que “le había arruinado las vacaciones, cuando se supone que cuando alguien está de vacaciones no tiene que hacer ningún tipo tarea”. Puede resultar absurdo, pero parece que el proceso sigue adelante, ya que la demanda legal apunta a circunscribir la tarea para el hogar a los 180 días que conforman el año escolar y terminó convirtiendo a Larson y a su padre, Bruce, en unos héroes para los chavales de su ciudad natal. Es otro ejemplo de la llamada “cultura de la compensación”, totalmente fuera de control en Estados Unidos. Lo divertido de todo es que hay posibilidades de que a Peer se le tenga que indemnizar con una cuantiosa suma de dinero que oscila entre 100.000 dólares y un millón por ello. “La mayoría de las escuelas están cubiertas por daños físicos, como por ejemplo si un chico se lesiona practicando un deporte, pero los seguros prácticamente no existen en los casos de acoso verbal, donde las indemnizaciones son potencialmente elevadas y las juntas escolares terminan atrapadas”, apunta el abogado Walter Olson.
Y no sólo eso. Hay ejemplos que apuntan a esa posible victoria, como sucedió en Nueva York, en el mes de enero un ex profesor disconforme que presentó 18 demandas legales contra la junta escolar de la ciudad desde 1987, pidiendo un resarcimiento de varios millones de dólares en concepto de daños y perjuicios, tuvo que pagar 3.000 dólares de multa y, además, se le impidió iniciar cualquier acción futura.
Esto me recuerda muchísimo al episodio 306 de ‘South Park’, el mismo que protagonizada el Panda del acoso sexual. Cuando esta mascota de ayuda al niño para que acuse a quien le pueda acosar, sirve de excusa para que de South Park comienzan a acusarse mutuamente de acoso y demás imputaciones (ilegítimas o no). Es cuando el padre de Kyle se aprovecha de la situación para engrosar su cuenta bancaria llegando un momento en que los niños de South Park acuden a la escuela totalmente desvalijada por pagar las demandas impuestas contra ella.
Una vez más, la realidad supera, de un modo más que naturalista, a la ficción.
Creo que mañana, sin pensarlo, pienso demandar a alguien. Quién sabe, igual tengo suerte y gano algo de dinero a costa de algún pardillo.
(Tararead conmigo)
¿Quién vive al este del bosque? El panda del acoso sexual! ¿Quién te lo explica a ti y a mí? El panda del acoso sexual.