jueves, 24 de febrero de 2005

'El límite', en Guijuelo 2005

Ayer no pude asistir a la cita diaria del Abismo por motivos ajenos a mi persona. Aún no tengo muy perfeccionado el don de la ubicuidad, pero dadme un poco de tiempo. Sigo trabajando en ello. Lo cierto es que ayer me acerqué, entre el temporal de nieve, ventisca y frío, a presentar ‘El límite’ en el apacible pueblo de Guijuelo, tierra de buen comer, donde se manufactura el mejor jamón ibérico de bellota del mundo entero. Un placer incomparable y sensorial a todos los niveles y en una dimensión culinaria al alcance de unos cuantos privilegiados.
Ganarse al público de un atestado y enloquecido aforo charro cuando eres el único representante salmantino y tu corto representa a la región hace, desde el principio, que la gente se muestre enfervorecida con tu trabajo. Vimos ocho cortos, de entre los cuales destacó exclusivamente ‘6ª Convocatoria’, de Mikel Alzola, una extraña mezcla a medio camino entre el fantástico (muy logrado en intención y acabado en su condición de vídeo) y la comedia ‘teenager’. Realmente entretenido.
El único inconveniente fue el involuntario desacierto que tuvo el proyeccionista al dejarme, en un principio, sin mi rodillo de créditos finales. Tras mi enérgica protesta, se procedió a la recuperación de todos los nombres de mi venerado equipo técnico entre los aplausos y la comprensión de un público volcado con el corto. Todo un exitazo. Después, una charlita con los espectadores tras la proyección, el inesperado requerimiento de una más que sugestiva y hermosa chavala que me invitó, en nombre de su escuela audiovisual, a dar una charla sobre el proceso de creación del corto la semana que viene (sólo por volver a verla acudiré) y vuelta para casa a altas horas de la noche.
Ahora sólo queda, esperar hasta el sábado para saber si el Jurado de ‘Sabios’, asimilado al de los insignes y entendidos del medio audiovisual, consideran ‘El límite’ como uno de los ganadores de esta II edición del Festival Pata Negra de Guijuelo. Un proyecto que, en sólo dos años, llevado de la mano de unos ceremoniosos hermanos Nieto, se ha convertido en un punto de referencia para los cortometrajistas nacionales. Lógico, si tenemos en cuenta que en cine, el primer premio asciende a 7.500 €. Ahí es nada.