viernes, 11 de febrero de 2005

Blasfemia cinematográfica

Acabo de leer en Moviehole un rumor/noticia que más que esto último me ha sonado a blasfemia cinematográfica, a inexactitud indigna, inconcebible e intolerable.
En estos tiempos de esterilidad creativa que demuestra Hollywood de ves en cuando, acaba de tocarme lo intocable (por no decir los cojones). Ya me ha escarnecido demasiado la absurda idea de sacarse de la manga una cuarta parte subtitulada ‘The begining’ (eso sí, procuraré ver el trabajo de Schrader). Pero traspasar lo nomotético, lo lógico del asunto, es ya otro cantar.
Jim Cash, un guionista presto al mejor postor que nos ha dejado películas como ‘Anaconda’, ‘Los Picapiedra en Las Vegas’ y ‘La semilla de Chucky’, está escribiendo un primer borrador del ‘remake’ de ‘El Exorcista’ de 1973. Sí, amigos, Chris MacNeil y su hija Regan, que era poseída por Belcebú y redimida por los sacerdotes Karras y Merrin… “El poder de Cristo te obliga”, “La cerda es mía”, “¿Has visto lo que ha hecho la cochina de tu hija?”… Un evangelio fílmico en sí mismo.
La mitología proferida por los ejecutivos más ominosos y usureros ha traspasado cualquier límite, mancillando ese intangible vértice de lo canonizado por los años como ‘Obra intocable’. Y parece que, a pesar de tratarse de un chisme, ya se habla de Dakota Fanning (no me veo yo a la pequeña Fanning clavándose un crucifijo en la vagina) para dar vida a Regan y Gary Oldman como el torturado Damien Karras.
Lo paradójico de todo es que ‘El exorcista’, 1973, sigue siendo una película con un céfiro de modernidad, que sigue acojonando, exponiendo una fábula realista y agónica que ahonda en nuestra mente para producirnos la peor de las pesadillas: cómo la candidez de Regan puede transformarse en el ser más terrorífico (real o no) que vive en nuestro miedo más interno, Satanás dentro de la niña, realizando en el fondo, una atroz parábola de la pérdida de la inocencia en su vertiente más brutal e inimaginable. Pero en su interior, este filme de culto, implica más posicionamientos ante temas que disecciona de forma impecable.
Este último fragmento lo he extraído de un reportaje que escribí hace años vertiendo un gran esfuerzo debido a la idolatría y veneración que le tengo a la cinta de William Friedkin. Esta semana que viene, lo postearé en el Abismo, como regalo de mi cumpleaños.