martes, 4 de enero de 2005

Una pequeña recomendación cinematográfica

Una breve recomendación para empezar bien el año, amigos de la blogsfera: 'Whisky’, de Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella, uno de esos largometrajes destinados a permanecer en la memoria colectiva del público y hacerse un pequeño hueco en la historiografía cinematográfica uruguaya vista en nuestro país (que, no nos engañemos, aquí es difícil ver) con su pequeña historia contenida sobre la incomunicación en la que sus tres personajes viven en sí mismos, cerrados en la cotidianidad aburrida y aplastante que les devora.
Historias íntimas cargadas de pesimismo, que se abren a lo imprevisible con un mínimo viaje a un hotel cerca de la playa. Esta magnífica película mira con angustia y desespero la vida, consecuente con la lentitud con que ésta avanza, aportando sorpresas inesperadas. A través de los ojos de unos personajes lacónicos e hieráticos, Stoll y Rebella indagan en una farsa que se destapa cómicamente brillante, que se encamina, paradójicamente, a detallar la vida de unos caracteres que se consumen complacidos al aburrimiento y a lo ordinario.
‘Whisky’ posee un lustroso sentido cinematográfico, de sosegada e introspectiva narrativa cinematográfica, con una planificación aquietada que profundiza perfectamente en los sentimientos y personalidad del trío protagonista, donde los pequeños detalles, aparentemente insignificantes, se magnifican al excavar con sutileza en la exposición psicológica, aprovechando sus escasos espacios, valiéndose de la iteración expositiva como reflejo de la rutina cotidiana de sus protagonistas, a los que dan vida con inmensa grandeza Andrés Pazos, Jorge Bolani y, sobre todo, la lacónica Mirella Pascual. Todos efectúan unas interpretaciones excelentes.
Se trata de un drama melancólico, humilde y tierno, que contiene en su fondo pequeños trazos de triste humor. Una mezcla genérica que aporta, con una simpleza desarmante, la realidad de una historia honesta, sin mayor complejidad que la que se deriva de una situación tan patética como la vida misma, la que vivimos todos nosotros cada día del año.