jueves, 27 de enero de 2005

Tutorías individualizadas

Como un parado más, sin trabajo, sin oficio ni beneficio en una sociedad en la que no encuentro mi sitio, como un Santa de la vida; como el personaje creado por Fernando León de Aranoa en ‘Los lunes al sol’, recibí una carta del INEM hace menos de un mes. Con poco interés, abrí el sobre para leer lo que comunicaba la misiva. En ella se me informaba acerca de un convenio entre la Universidad de Salamanca y el Servicio Público de Empleo con objeto de unas sesiones orientativas que tienen como objetivo asesorar a los desempleados sobre las mejores salidas a las perspectivas de trabajo del individuo. Unas entrevistas denominadas ‘Tutorías individualizadas’, adaptadas al usuario para planificar una improbable inserción. Según el programa, además de esta entrevista profesional por un tutor asignado para definir el perfil profesional, se te da la elaboración de un plan personal de inserción laboral con otro supuesto método de determinación de un calendario y actividades a desarrollar.
Bien, me acerqué al sitio indicado y allí me recibió Rosa, una afable mujer con la que tuve una larga conversación en la que, tras contarle un poco a qué dedicaba mi patética vida de periodista puteado y mis trágicas experiencias como guionista profesional en Madrid, la mujer me lanzó una aparente pregunta que sonó totalmente extemporánea y perniciosa en mis oídos, de una forma lamentable, como si algo dentro de mí me dijera constantemente que yo mismo era imbécil por haber indicado mis preferencias básicas en el mundo laboral. Me dijo “así que quieres encontrar trabajo como guionista ¿no?”.
En ese momento pensé que de la puerta que se ubicaba tras ella, iba a salir un tipo con gafas, trajeado y portando un micrófono y tras él, otro individuo con una cámara acompañado de varias azafatas que iban a confirmarme que se trataba de una broma de cámara oculta o que una mascota tipo Nutria gigante iba a saltar sobre mí a darme una colleja. Pero no, la pregunta estaba hecha con buena intención. Tras volver a incidir en mi trayectoria personal y profesional y de confesar mis aspiraciones vitales y laborales, del desprecio con el que me tratan los medios en los que colaboro y, sobre todo, en el paupérrimo periódico en el que escribo semanalmente donde me ultrajan pagándome una puta mierda, seguí otros tres cuartos de hora explicando mi postura ante lo que yo aspiraba en este injusto mundo que nos ha tocado vivir y lo que sentía ante la proximidad de tomar decisiones trascendentales, la mujer confió tanto en mis valores profesionales que no supo orientarme.
Consciente de que mi situación es algo inusual, debido, en gran parte, a que no paso ni un solo día del año sin realizar algo productivo, no quiso desviarme de mi camino, de esta sinuosa travesía de expectativa de un destino que se resiste, que puede que jamás llegue. Es más, me animó a que no abandonara la escritura de guiones, que no dejara de escribir y que procurara buscar trabajos de mala muerte que no me restaran mucho tiempo en mi actividad creativa. Una desconocida que en menos de una hora confiaba en mi talento, aturdida porque alguien le había confiado una orientación laboral hacia una profesión que, según ella, era la primera vez en seis años que le revelaban. “¿Cómo voy a orientarte en tu camino laboral si ya lo tienes tan claro?”, me espetó. “Yo no puedo ayudarte, eres tú el que tiene perfectamente claro qué hacer”.
Salí con la sensación de haber asistido a una sesión con un psicólogo y haberle soltado una soflama vital, de inquietudes, planeamientos existenciales de carácter profesional, vital y personal. Y sin pagar un euro. Algo reconfortante que alguien te escuche cuando estás lleno de indecisiones ¿Por qué alguien del medio guionístico o periodístico no confía en mí y sí una desconocida cuya labor es encaminarme hacia el universo de empleo?
Pero las dudas seguían ahí, dando vueltas, desorganizadas: “¿Ha llegado la hora de enfrentarse al mundo y tirar la toalla?” “¿Merece la pena seguir persistiendo si nadie me paga por lo que hago cada día ni me da una oportunidad?” “¿Tengo que dejar de escribir guiones, críticas, reportajes y demás, olvidando este mínimo talento que poseo para dedicarme a la vida real, a un trabajo que me permita independizarme y ahogue mis aspiraciones en una vida gris?”. Aún sigo dándole vueltas al asunto y no he encontrado respuestas. Sólo sé que 2005 tiene que suponer un punto de inflexión en mi vida.
En fin, que yo también, al igual que vosotros al leerlo, he soltado tras escribir esto un “qué coñazo de texto” tras escribir este post. Además, planteando miles de preguntas como si esto se tratara de un episodio chungo y aburrido de ‘Sexo en Nueva York’, donde la protagonista Carrie Bradshow no sabe escribir una puta línea en su portátil sin hacerse una pregunta sin respuesta.
Y después de estas absurdas experiencias, sigamos con el tono habitual del weblog.

8 comentarios :

Adultolescente dijo...

La verdad es que es chungo ganarse la vida escribiendo, al menos "si no eres nadie" (mi caso, sin ir más lejos). A mí lo más que me llegaron a pagar son unos 40€ por página... claro que como máximo tenía 6 páginas disponibles. Y si os digo lo que cobré por Dentro de Matrix os vais a reir de mí. ¿Pero qué haces cuando no te interesa hacer otra cosa?

J. P. Bango dijo...

La "vida gris" es una experiencia, ciertamente, desagradable. Absorbe la mitad de tu tiempo y el ochenta y cinco por ciento de tus expectativas, créeme.

Este "mundo abisal" exhala talento cada dos lineas. Yo no me preocuparía demasiado.

REFO dijo...

Muchas gracias por vuestra confianza.

Ya que estamos, seguiré persistiendo, pero es yan frustante a veces que jode. Pero sirve de aprendizaje.

No lloro ni me lamento, aunque bueno, me apetecía contar la experiencia.

Sólo eso.

Woed dijo...

Yo no soy nadie para aconsejar nada pero en mi humilde opinión no deberías dejar de escribir ni de crear ni de hacer todo lo que te gusta. Lo mismo digo para Adultolescente. Me jode que haya personas jóvenes con talento y creativas y que no se les valore. Luego ves trabajando a boca de cadena en una fábrica de un polígono industrial a cuatro energumenos que son felices cobrando una mierda por un trabajo de mierda. A veces cuando se es un poco complicado o no tan simple como la media se pasa demasiado mal. Yo por suerte encontré mi media naranja, mi novia(espero que dure son más de 8 años ya)y nos apoyamos el uno al otro. No es que sea una solución al problema pero sí un "parche", así vamos trampeando por los caminos de la vida. Ánimo!!! y Refo, esto no es un coñazo de texto!!!!

Anónimo dijo...

Refo, te conozco poco, pero creo que lo suficiente para saber que a tí no hay otra cosa en la vida que te guste más que el cine, hacer cine, crear, escribir y desarrollar historias.

Sabes perfectamente que en la (maravillosa) ciudad que vives, dedicarte a esto es imposible.

Yo no soy nadie para dar consejos (mi vida es un caos tambien) pero VENTE A MADRID. Vente a Madrid, arriesgate, tirate de cabeza, equivocate, pero intentalo antes de que sea demasiado tarde. Buscate un curro de mierda de media jornada y dedicate a mandar guiones, curriculums a saco mientras preparas THE ENCOUNTER, que tiene que ser un punto de inflexión en tu carrera.

Es decisión tuya por supuesto, así que animo.

Abrazos

Dani Lebowski

La-Ruina-de-la-Familia dijo...

Esto de integrarse en el mundo laboral es para mí el pan de cada día.Que no me integro,vamos,ni a la de tres,y mira que lo intento.Hace bastante que no escribo para ninguna publicación,porque paso de la mierda de las colaboraciones gratuitas.Pensé darle un toque telefónico a mi ex redactora jefe de hace 4 años,pero me dije "coño,para no ver ni un duro,¿vale la pena?".Esto me recuerda que la llamaré de todos modos,para ver si esta acción desencadena algo interesante.No te desanimes,Refo,que tarde o temprano obtendrás recompensa a tus esfuerzos.Lo mismo para los demás.

Antonio Páramo dijo...

Somos muchos los que estamos así, amigo. Yo he llegado a la conclusión de que, como ya te han dicho, hay que irse a alguna ciudad grande. Y mientras trabajas en alguna mierda ir haciendo tus cosillas. Si consigues dar el salto, enhorabuena. Si no lo consigues, bueno, siempre puedes seguir haciendo, que eso no te lo puede quitar nadie. Suerte.

RUFUS dijo...

Me ha gustado mucho tu estilo directo y contundente. Solo por la prosa narrativa de este post ya se te vislumbra talento de sobras. Si de algo presumo es de intuición para estas cosas. Entonces, si tienes la capacidad (es decir, el talento) para que la cosa funcione solo es cuestión de trabajo. Tienes que trabajar mucho, ser disciplinado y no bajar la moral. Escribe una novela (o lo que sea), aunque de vértigo, aunque no la publique nadie y se pudra después en el fondo de un cajón color caqui. Hazlo por ti mismo, no por los demás, si eres exigente el día menos pensado todo tu material (o la experiencia adquirida en su elaboración) te servirán mas de lo que pensabas. La de biografías de escritores celebres que cuentan como las pasaron de canutas en sus inicios, (lavanderías, garajes, fruterías, fabricas etc.). Es pedante dar consejo y yo si que soy alguien (joder, estoy un poco cansado de la gente que dice que no es nadie) así que escribe para ti y la cosa esta de internet (todavía no suficientemente valorada) te puede abrir una puerta de oro insospechada. Por otra parte, es normal pasar alguna fase de duda depresiva, COÑO, sino no seria un genio como dios manda.

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