viernes, 14 de enero de 2005

'Summer of Sam', recordando un gran 'Spike Lee's Joint'

La más audaz crónica histórica de Spike Lee
Este filme, posiblemente uno de los mejores (si no el que más) del antaño valedor y paladín de los afroamericanos en el cine contemporáneo, Spike Lee se desprendió con ‘Summer of Sam’ de cualquier alegato o embate para ofrecer un aséptico y sobrio ‘thriller’ a modo de arriesgada crónica social en la que las relaciones humanas, las felonías y la lealtad se fusionan en un ambiente de terror claustrofóbico, con los asesinatos del célebre ‘psycho-killer’ David Berkowitz como telón de fondo, para narrar un verano de calor sofocante en una comunidad italoamericana.
Muy cerca en este aspecto de la visión brusca y magistral de Scorsese y su cine ‘de mafia’ en cuanto a un nivel estético y la dificultad de su ritmo narrativo, el director de ‘Malcolm X’ (a modo personal, mi película predilecta de Lee) expuso un escrutinio histórico lleno de matices y referencias que tuvieron lugar en aquel verano del 77 en el barrio neoyorquino del Bronx, intercalando unos personajes creados con la realidad que conmocionó a un país, germen de los propios psicópatas como líderes de los ‘mass-media’. Como una suntuosa miscelánea de los temas ya expuestos por el cineasta a lo largo de su excelente obra, ‘Summer of Sam’ impone un ritmo descriptivo fascinante y diligente, que subsana los fallos de un guión abundante y exagerado con una vitalidad desbordante, llena de virtudes. Algo así como si Lee hubiera querido contar demasiadas cosas en poco tiempo, pero finalmente resuelto con un insólito equilibrio que hacen de este filme un excelente florilegio de la trayectoria de un cineasta afroamericano que no duda en insertar (de modo un tanto subversivo esta vez) alguna puntilla en contra del hombre blanco y de la sociedad que compone, ejemplificado en ese forzoso autocameo que siempre se impone Lee en casi todas sus películas.
La fuerza de esta excelente obra reside en su narración descriptiva, en la fuerza de cada plano, en el vigor de una percepción privilegiada, en saber cómo y cuando situar la cámara, en reflejar cada anécdota real y en definitiva, recrear una historia ficticia en un ámbito histórico real. Dinámicas y expeditas, todas las subtramas que se entremezclan imponen sus propias fronteras, caminando de forma adyacente hacia un magnífico final donde todo lo que compone el grupo de protagonistas y sus relaciones personales (amistades traicionadas al fin y al cabo) se desmoronan en el mismo instante en que ‘El hijo de Sam’ es arrestado y todo parece volver a su cauce. Todo, menos los propios personajes del guión de un profesional y flemático Michael Imperioly que expuso sus mejores roles de ‘losers’ en toda regla, con una cierta distancia, pero valedores para que el espectador vaya conociendo todos sus matices, sin dejar abandonado a ninguno de ellos.
En esta revisión histórica de la crónica negra de los Estados Unidos, destacó, con particular lustre, un Adrien Brody por entonces desconocido, en perfecta sintonía con la dinámica del filme. Al futuro ganador del Oscar, se le unían intérpretes que realizaron sus mejores trabajos hasta la fecha, en especial el siempre efectivo John Leguizamo y la exuberante Mira Sorvino, así como el descubrimiento de una actriz de carácter como es la excepcional Jennifer Esposito. ‘Summer of Sam’ tal vez carezca de un enérgico sentido unitario (como la languidez de alguna de sus historias), pero lo que sí obtiene esta última película de Lee, vista con la distancia de los años, es la solidez y la sutileza que engloban el total de una película que supone unos de los mejores filmes que haya rodado hasta la fecha Spike Lee.