jueves, 13 de enero de 2005

Ramalazo nazi en la corona británica y el fútbol italiano

Cuando he visto al príncipe Harry de Inglaterra vestido con el uniforme nazi a lo Rommel me he quedado a cuadros y he pensado lo mismo que Arthur Edwards, prestigioso periodista inglés: "Este chaval es un soplapollas y un estúpido". Vale que sea un díscolo, que le dé vida a la prensa rosa dando hostias a los reporteros de la prensa gráfica, que fume marihuana, que beba en ingentes cantidades hasta caer redondo, pero disfrazarse de nazi en una fiesta amiguetil…
El diario londinense 'The Sun' publica en su edición de hoy una fotografía suya disfrazado de nazi. El tabloide británico lleva en su primera página la foto del hijo menor de Carlos de Inglaterra, príncipe de Gales y tercer heredero del trono del Reino Unido, con un uniforme en cuyo brazo lleva una cruz esvástica, símbolo del régimen nacionalsocialista. Menudo gañan que tienen como príncipe en Inglaterra. Ha pedido disculpas, evidentemente, pero muchos están seguros de que ha sido algo estudiado, un desafío premeditado en memoria de sus antepasados vinculados al movimiento y la cercanía del 60 aniversario del fin de Auschwitz. El diputado laborista Doug Henderson le ha puesto a parir, como era de esperar.
Lo que ya no es tan normal es esta nueva ola de neonazis famosetes, ya que el otro día, sin ir más lejos, el capitán del Lazio, Paolo Di Canio tuvo la feliz idea de festejar un gol alzando el brazo derecho imitando lo que fue el saludo nazi. Él, como es su deber, lo ha negado, pero sus tatuajes de tendencias ultraderechistas, como el que lleva brazo derecho, con la palabra “Dux”, “Duce” en latín, el apelativo con que se conocía a Mussolini, le van a hacer pagar una multa sin precedentes por hacer apología del nazismo. La pregunta es ¿qué coño está pasando aquí?