martes, 18 de enero de 2005

Las muñecas diabólicas

Hace poco tiempo las Bratz, unas muñecas con piercings, tatoos, plataformas, pinta de putillas y un aire a lo ‘bad girl’, destronaron a la eterna Barbie tras más de cuatro décadas siendo la más vendida. Lo último supera cualquier logro en el mundo del ocio infantil; ahora las niñas (y, dentro de poco, por qué no, los niños) pueden tener como muñecas de comparsa un clon exacto de ellas mismas. Es, indudablemente, la novedad más ‘guay’ y aclamada de los últimos tiempos. Las Twin Dolls, de la empresa Littleton, recrean a imagen y semejanza el clon en miniatura de la foto que reciban, reproduciendo al milímetro cualquier rasgo (pelo, ojos y gestos) de la niña indicada.
En su página web, se puede ‘custumizar’ (palabra ya aceptada en nuestro vocabulario –que viene a ser lo mismo que ‘tunear’ en el ámbito automovilístico-) seleccionando una amplia gama de características; se puede elegir entre 5 tonalidades distintas de piel, 8 colores diferentes de ojos y pelo, 11 peinados, 15 contexturas corporales y varias formas de lunares.
Y esta idea ¿de quién proviene? Pues un gilipollas, flipado de la vida, que en este caso es un médico pediatra (como el que acaba de decir que un supositorio puede generar dudas sexuales en un niño cuando sea mayor) que cree que esta identificación puede ser muy positiva para los infantes. Por 119 dólares una niña puede tener una ‘Twin’ igualita que ella, como una inquietante Tiffany (la novia de Chucky) exacta a ella.
Lo que yo me he preguntado es ¿qué hubiera sido de nuestra infancia con un Madelman análogo a nosotros, un clon exacto? ¿Nos habría subido la autoestima? Lógicamente, en los supuestos enfrentamientos con otros muñecos habríamos salido invictos, como titanes, pequeños héroes en un mundo de muñecos. A lo mejor hubiera cambiado alguna que otra contrita forma de ver la vida. Pensándolo mejor, creo que no. Aunque no me desagradaría verme ahora, ya con barba, gordo, medio calvo y adulto, reproducido en una especie de marioneta freakie de mí mismo. Prefiero no imaginarlo.
Lo cierto es que estas muñecas causan furor entre las chavalitas estadounidenses.
¿Y si se rompe o quieres hacerle algún cambio de pelo, incluso si la niña crece y el rostro cambia? No pasa nada ¿Que a la niña le crecen unas voluminosas ubres? Tampoco. Se manda al ‘My Twin Doll Hospital’ y, previo pago, te devuelven la muñeca optimizada, retocada y actualizada para que siga siendo igual que ella… el resto de su vida…
Acojona.