miércoles, 26 de enero de 2005

La 'Scream Queen' del tenis femenino

Ha vuelto a ser noticia. Maria Sharapova está empezando a ejercer de gran musa en muchos dominios dentro del mundo del tenis femenino. Su escultural belleza de elegancia rusa, su tersa piel blanquecina, su mirada felina y su potencial como excelente jugadora en el circuito tenístico la han convertido en la nueva reina, en la chica de moda. Lo tiene todo; es guapa (muchos le han otorgado el reinado de 'la jugadora más sexy' que desde hace años ha tenido Kournikova), alta (1,83), potencialmente progresiva en un juego encandilador y, sobre todo, un elemento privativo que la hace destacar entre sus rivales: sus furiosos y exagerados gritos que resuenan en los campeonatos como auténticos huracanes.
Si habéis visto los telediarios de hoy sabréis a qué me refiero. Esos alaridos surgidos de la potente garganta de Maria Sharapova en un deporte donde el silencio forma parte del juego la han convertido en la emperatriz de los gemidos, en la czarina de unos gritos que, con los ojos cerrados (por lo menos a mí), a uno le da por imaginar con el flanco más lascivo del cerebro y en vez de con una raqueta en la mano, inconscientemente se fantasea con otros menesteres que poco tienen que ver con el deporte del tenis. Ella, tumbada, semidesnuda y expedita a nuevas sensaciones, asiendo fuertemente la sábana mientras… Bueno, dejémoslo ahí.
Escuchándola, la imagen que me viene a la cabeza recuerda, en analogía pura por el sentido auditivo, es Devon, la actriz del cine porno de Vivid también poseedora de un agudísimo baladro cuando aúlla de placer en esas películas deshonestas de las que soy tan seguidor.
Sharapova no sé (supongo que sí) si es consciente del morbo sensorial y sonoro que despierta. Ni siquiera las multas que paga por lo escandaloso del asunto la detienen. Simplemente, tengo que reconocer que cuando grita con fuerza en cada golpe, a mí me pone, amigos.