martes, 11 de enero de 2005

Han empezado las rebajas. Pero ¿de qué?

Imaginaos que un buen día quedáis con una de esas amiguitas que soléis conocer un sábado por la noche. Empezáis a salir con ella y la relación se consolida paulatinamente. Que si un cine por aquí, que si una cenita por allí, que si un poco de sexo por acá. Total, que os hacéis novios. Felicidad a corto plazo. Pero no todo es bueno cuando se sale en serio con una chica. Una de las cosas a las que estáis obligados casi por decreto femenino es a acompañarla a las rebajas. Tienda arriba, tienda abajo. Hartos y cansados de esta fatigosa labor, la invitáis a un café, por variar y detener su furor consumista. Se acerca el camarero y ella se pide un café cortado y tú… ¡una rallita de coca!
Lo sé, esto es imposible, ilógico, pero me sirve de perfecta excusa para introducir la noticia que a continuación os narro. No es que se haya radicalizado la expansión de ‘Coffe Shops’ a lo grande con todo tipo de alucinógenos por toda Europa, ni que se vayan a legalizar las drogas duras (no atienden a las blandas… como para imaginar esta posibilidad). Resulta que en el Reino unido, como en los demás países con la ropa de moda y demás tiendas, para superar la complicada cuesta de enero, la cosa de las drogas está de rebajas. Los ‘camellos’, como buenos mercaderes que tutelan su negocio, quieren ampliar su cuota de mercado y han rebajado el precio de los estupefacientes. Como suena, amigos. La oferta y la demanda se ha trasladado al mundo del hampa psicotrópica; de las rallas, de las pirulas, de los porros, de los bonguis… Así, ahora mismo, una raya de cocaína en Inglaterra cuesta mucho menos que un café ‘cappuccino’ ¡A precio de ganga, oiga!
Según un estudio elaborado por la Unidad Independiente de Observación de las Drogas, una dosis de 50 mg. de esta sustancia estupefaciente suele costar 2,25 libras (unos 3 € de aquí), menos que un café en muchos bares de la carísima capital británica. En 1995, un gramo de cocaína suficiente para 20 pequeñas dosis (vamos, las papelinas de toda la vida) costaba 56,66 libras, mientras que ahora puede adquirirse la misma cantidad por apenas 45 libras.
El estudio denuncia que todas las drogas alcanzaron el año pasado su precio más barato en décadas, en algunos casos con unas «rebajas» que alcanzan el 70 %. Es el caso, por ejemplo, de la heroína: hace una década, había que pagar 83,33 libras por un gramo que ahora apenas vale 26 libras. Mientras, una pastilla de éxtasis por la que un consumidor habría pagado 11,65 libras en 1995 cuesta ahora sólo 3,5 libras.
Los descensos en los precios de otras drogas son menos acusados, pero también significativos: en los diez últimos años, el precio de una roca de «crack» se ha desplomado en las calles británicas de 21,5 a 7,55 libras, mientras que el cannabis (ojo a esto) cuesta un 50 % menos. Veamos, para hacerme un poco el Quentin Tarantino con el sistema métrico, si hace una década un octavo de onza de hachís (venga, vale, es lo que equivalente a unos 3,5 gr.) costaba más de 20 libras, ahora a precio de calle te sale tirado, por unas 9,85 libras.
De todos los modos, desde el Abismo quiero advertíos de que la droga es mala… en grandes cantidades.
Bueno, os dejo que voy a ver si meriendo unas pastillas de crack, un poco de maría o un pelotazo de clorhidrato de coca.