lunes, 10 de enero de 2005

Grandiosa maquinaria de promoción

Ana Rosa Quintana, diva por excelencia de esa extraña mezcla de televisión limítrofe en la basura y el interés general, ha entrado con fuerza en las mañanas de Telecinco, estrenando su nuevo programa tras su maternidad al borde de la menopausia. Un primer programa enfrentándose a la Campos siempre tiene que tener un golpe de efecto. Y lo ha encontrado. Vaya que si lo ha encontrado, nada más y nada menos en tener como invitada a Ramona Maneiro, "Moncha", saliendo a la palestra para despejar todas las incógnitas al admitir finalmente que fue ella quien le dio el vaso con una solución de agua y cianuro a Ramón Sampedro "para que dejen de especular". Como si alguien hubiera dudado alguna vez de quién fue.
Lo curioso de todo no han sido las conmovedoras palabras de Moncha, ni su sinceridad al explicar todo el proceso de la muerte de Ramón, incluso de su certeza del sufrimiento de éste cuando bebió el cianuro y toda la historia a la que bien nos referían los numerosos documentales utilizados como recreación para ‘Mar adentro’. Lo curioso de todo ha sido entre las noticias de hoy se ha podido comprobar lo bien que le va a Amenábar en Palm Springs presentando 'The Sea Inside' (hay que llamarla así para cuando le den el Globo de Oro, los 12 Goyas y el Oscar) junto a Nicole Kidman (a la que ha entregado un premio con ese saber estar y ese depurado inglés que tiene el cineasta español) y el aspirante a todos los premios del año por su portentosa interpretación Javier Bardem. Y es que hay que ver cómo una campaña tan grandiosa y jamás vista en nuestro cine ha dado unos frutos que nadie hubiera imaginado (ni siquiera José Luis Cuerda que se ha quedado sin su merecida ración).
Un mes antes de estrenarse la película el pasado septiembre, cada día, casi todos los telediarios nacionales recapitularon el trágico y polémico suceso de Sampedro para, seguidamente, crear aún más expectativas y otorgarle una impagable promoción gratuita a la película de Amenábar. Bien, tras el exitazo posterior de la cinta, lapso no mejor aprovechado para sacar a colación en cualquier momento de la semana el caso de Sampedro, se alargó narrando, por ejemplo, cómo en su día Sampedro repartió 11 llaves entre sus amigos y a cada uno le encomendó una tarea para evitar que nadie fuera condenado por ayudarle, como en la película de Amenábar. Varios fueron los documentos visuales del pasado, los debates acerca de la eutanasia y demás menesteres surgidos de polémicas y defensas con el filme siempre presente.
Hoy, con la proximidad de los Globos de Oro (el próximo domingo) y en plena promoción para lograr la candidatura al Oscar, me sorprende esta pequeña coincidencia (no sé si buscada o no). Habrá que ver cuándo la cinta de Amenábar se haga con el Globito a la mejor película extranjera, arrase en los Goya y, si todo sale como lo tienen calculado, gane el Oscar el próximo febrero qué medios utilizarán para que se siga hablando, cinco o seis meses después, de su película. Hay que reconocer que la maquinaria que rodea a Alejandro es impresionante. Imaginaos por un momento que el cine español manufacturara y vendiera películas en la forma en la que lo está haciendo esta buena gente. Imaginad si los americanos, tan dados a los ‘remakes’, siguen las mismas pautas con la vida y muerte de Diane Pretty.
Al final, la cinta de Amenábar está consiguiendo logros que ni siquiera imaginaron Alejandrito y Mati Gil cuando se les ocurrió la gran idea de llevar la vida de Sampedro a la gran pantalla.
PD: Quien crea que estas líneas son un ataque o crítica cínica al pequeño Amenábar y su filme que eche un vistazo a esto.