domingo, 2 de enero de 2005

Empieza un nuevo año

Bueno, pues ya está. Ya ha pasado 2004 y toca acometer como bien se pueda un 2005 cargado de incógnitas ¿Será este nuestro año de la suerte? Evidentemente si llevamos toda la vida esperando que las cosas se encaucen hacia un merecido bienestar donde podamos disfrutar de un trabajo en el que disfrutemos, encontremos el amor de nuestra vida y haya salud, la respuesta es, lógicamente, que no. 2005 será como los demás años; un cúmulo de aciertos y despropósitos en un entorno de claroscuros, en un mundo diseñado de por Mac Reinhardt. La vida misma.
Hay gente que, durante la despedida del año, tiene como ridícula liturgia escribir tres deseos en un papel que posteriormente queman esperando que alguno se cumpla. Y dentro de esta espiral de acuciosa imbecilidad egoísta existen tópicos que aleccionan sobre lo que hay que pedir (1. Ser realista, 2. Si no piensas cumplirlos, no los pidas, 3. Recuerda que los días pueden ser año nuevo… y demás chorradas). Yo, por mi parte, me limito a esperar a ver qué pasa. Así me va.
Tras este inútil silogismo, el abismo vuelve a su cauce tras dos noches de alcohol y diversión, de excesos y resacas. Todos gritamos unánimemente la rima sodomita del año que trajo, procuramos condicionar nuestro hígado a un sometimiento de libertinaje y exceso etílico, comemos más de la cuenta, tenemos una vida social más activa y eso que sólo es el principio. Pues sea dicho ¡¡FELIZ 2005 y...!!! Un apunte: ¿Cómo es que una rima tan ancestral y pasada de moda ha tenido tanta repercusión este año? ¿Alguien recuerda un hecho similar en 1995?
Por cierto, y a propósito de la imagen: ¿Por qué en las tabernas y bares tienen una especie de concurso inconfeso para ver quién crea el calendario del año más hortera y estúpido? La cultura de los bares, sin duda alguna, sigue siendo una fuente inagotable de historias y tradición decididamente ‘freak’.