domingo, 16 de enero de 2005

Adiós al genial Agustín


1930-2005
Si me gustara la ópera le dedicaría unas líneas a la muerte de Victoria de los Ángeles, una de las sopranos más importantes del mundo del cante lírico. Pero como en mi vida el cine ocupa una desproporcionada parte, prefiero consagrárselas al gran Agustín González, un actor con un talento para la comedia y el drama que pocos intérpretes han sabido ofrecer de un modo tan honesto y profesional. 'Plácido', 'Atraco a las tres', ‘Tamaño natural’, ‘La regenta’, ‘El nido’, ‘Volver a empezar’, ‘La colmena’, ‘Las bicicletas son para el verano’ y la trilogía nacional de Berlanga fueron algunos de sus trabajos más recordados. Así mismo, Forqué, Saura, Berlanga, Gonzalo Suárez, Prosper, Eceiza, Martínez-Lázaro, Fernando Fernán Gómez, Camus y, sobre todo, José Luis Garci tuvieron la suerte de trabajar con él. Y él de ser una pieza clave en la historia de nuestro cine al participar en cintas firmadas por los más grandes.
De las más de 160 películas en las que intervino me quedo con tres papeles que sempiternamente quedarán grabadas en mi memoria por lo antológico y entrañable de sus imágenes, de la capacidad actoral vertidas en cada uno de sus trabajos. Don Luis, ese cura blasfemo y putero de 'Belle Epoque', de Fernando Trueba, que sólo él podía crear de forma tan irreprochable, el padre de Gabino Diego y Jorge Sanz en ese clásico moderno en que ha terminado por convertirse la excelente ‘Los peores años de nuestra vida’ y, sobre todo, su rostro desencajado, confinado en ‘La cabina’, de Mercero, cruzándose con la mirada de ese otro genio de la interpretación que es José Luis López Vázquez.
Siceramente, me siento mal, porque uno de mis deseos culturales para este año intención era ver en Madrid, en el Teatro Reina Victoria la obra 'Tres hombres y un destino', junto a José Luis López Vázquez y Manuel Alexandre. Su último trabajo.
Se ha ido un maestro.
D.E.P.