domingo, 5 de diciembre de 2004

Santerineross y Peter Witkin: Oscuridad tremendista

'The Sacristan' - John Santerineross
Con esto de pensar constantemente en ideas, en referencias, en concepciones visuales que absorber para llevar a cabo mis próximos proyectos, me acerco a mis inquebrantables mitos, a los recurrentes nombres que me han hecho ir concibiendo un extraño mundo interior.
Pues bien, en esta espiral de tentación artística, me he dedicado durante este fin de semana a volver a analizar a dos mitos modernos de la fotografía en su aspecto más siniestro y provocador, más nauseabundo y fascinante. Me refiero en este momento de clarividencia, amigos, a John Santerineross y a Joel Peter Witkin.
El tono, la composición y el carácter pavoroso y sublime en su conjunto son los elementos que destacan en las fotografías de John Santerineross, un fotógrafo que bebe de la fuente inspiradora del gran Joel Peter Witkin, buscando, bajo esa impronta de goticismo visual, la dicotomía de la vida, el contraste entre la luz y la oscuridad, el bien y el mal, y la rigurosa austeridad adicionada que, sin embargo, mantenía unos intereses siniestros y oscuros implícitos, los cuales se abrían subsiguientemente de las más insólitas formas. El arte de Santerineross consigue su excelencia no una estética provocadora, si no en el engranaje de sus piezas, de un arte que juega con el erotismo, los fetiches religiosos y disolutos montados sobre la base de una imaginería artificialmente real y simbólica.
En ambos artistas, destaca el contraste de claroscuros, donde se produce una exclusión de las sombras y las siluetas se escinden violentamente a la oscuridad, lo que visualmente se aprecia como una perdida de la profundidad.
'Motherchild' - Joel Peter Witkin
Para Joel Peter Witkin la humanidad se perfila en la deficiencia, en los defectos humanos, incluyendo en su obra fotografía hermafroditas, enanos, cuerpos mutilados, mujeres de belleza andrógina, cadáveres de animales, el espectáculo humano, el ‘freak show’ nacido en Connie Island influenciado por la vena orgánica de Ballard.
En ambos artistas sus obras enfrentan al público a su propio sentido de la normalidad y la decencia, en un choque psíquico de lo más oscuro del ser humano. Las constantes referencias para sus pinturas están en la historia del arte, incluyendo las obras de El Bosco, Goya, Velázquez, Miró, Botticelli o Picasso. Artistas arriesgados, difíciles en sus objetivos de lobreguez visual. Morgues, manicomios, sacristías son algunos de los recintos que unen y separan a los dos artistas, dejando inquirir algo siniestro, tremendista, en sus universos no tanto aterradores como fascinantes, cuando tratan de reflejar una visión extraña y diferente sobre la sexualidad y la belleza física. A través de su imagen metafórica, adquirimos un pacto sobre la diferencia humana y la tolerancia.
A pesar de que tanto ambos artistas compartan las mismas tonalidades, intenciones y modos semejantes de componer sus fotografías, hay ciertas diferencias. En primer lugar difieren en temática, mientras la imperfección es el eje de la estética ‘freak’ de Witkin, en Santerineross descubrimos un acercamiento más fetichista a lo religioso y lo perverso. Así como el fundamento, Santerineross no abandona la fotografía, a diferencia de Witkins que acerca con sus arreglos a posteriori en sus fotografías a un tipo de pintura visual. A lo que hay que añadir el entorno, para Witkins el modelo impera sobre el marco espacial, en tanto Santerineross sume a sus personajes en la oscuridad y cambia el ambiente por la disposición de elementos.