jueves, 30 de diciembre de 2004

Menuda macarrada, oiga!!

Me gustaría escribir más extensamente sobre el tema pero tengo que hacer cosas en la vida real, así que seré breve y escribiré sin pensar, sobre la marcha, en el plan en que se ha hecho la película de la que voy a hablar. Hoy he visto 'Ocean's Twelve' y, al contrario de los comentarios que he oído (todos negativos), me ha parecido la mayor macarrada vista en años. Ya no sólo porque llega un momento en el que el guión no da más de sí y se observa claramente que han improvisado sobre la marcha, que han realizado un final sin complicarse la vida o del 'buenrollismo' que traspasa la pantalla y se contagia, donde lo efímero de la diversión que desprende es la tónica general que se apodera del filme. Lo que más me ha llamado la atención, sin emabrgo, es la capacidad de ese 'director total' que es Steven Soderbergh para jugar con la cámara, para experimentar con formatos y lentes, para escudriñar nuevas vueltas de tuerca visuales y narrativas. Es genial. Hay un pequeño golpe de foco con un ligero 'zoom' en un plano en el que Matt Damon está hablando por teléfono (que no viene a cuento para nada) que vale toda la película. Soderbergh demuestra así de qué manera se puede uno divertir y formar parte de esta fiesta absurda (y yo diría que etílica y desmelenada) que ha sido una secuela tan innecesaria como solaz.
Una cinta mayoritariamente 'cool'.