martes, 21 de diciembre de 2004

Las miserias de Hollywood

‘Este rodaje es la guerra (Sangre, sudor y lágrimas en el plató)’, de Juan Tejero (T&B Editores) es la segunda parte de un libro que vuelve a indagar en la cara más oscura del Hollywood y que sale a la venta coincidiendo con la Navidad.
Peleas, lesiones, celos y borracheras son sólo algunos de los incidentes y accidentes que han marcado de alguna de las películas más mitológicas de la historia del cine. Pero no creáis que se cuenta nada nuevo. Como que Hitchcock era un obsesivo déspota que, por ejemplo, en ‘Rebeca’, ejerció un dominio tan absoluto sobre Joan Fontaine que la pobre actriz quedó traumatizada y tuvo que acudir a varios psicólogos ras el rodaje. O su consabida atracción hacia Tippi Hedren, a la que mandaba seguir para averiguar con quién andaba y adónde iba.
En 'De aquí a la eternidad' rodada en Honolulu, Frank Sinatra y Montgomery Clift se reunían todas las noches para competir bebiendo alcohol, adentrándose en la noche hawaiana hasta que se desplomaban con unas cogorzas descomunales. Judy Garland y su adicción a los tranquilizantes y excitantes constituyó una fuente de problemas para sus productores. Durante ‘El pirata’, de Vincent Minnelli, Judy, atiborrada de anfetaminas, hacía esporádicas apariciones a lo Massiel de media hora en el rodaje y, después de quedar en ridículo como hizo María Jiménez en el Rocío, se marchaba sin haber hecho trabajo alguno. Eso sí, con un subidón de campeonato.
Y la última, con Bette Davis y Errol Flynn como protagonistas. Flynn se llevaba tan bien con Davis que durante el rodaje de ‘Elizabeth y Essex’, en una secuencia en que tenía que abofetear a ‘la loba’ según el guión, el colega Errol le soltó tal hostia que la pobre Davis perdió el conocimiento.
Como digo, nada que no supieramos.