sábado, 4 de diciembre de 2004

La importancia del NO

Pensando y pensando, haciendo que mis malrechas neuronas dejen fluir su dinamismo atascado tras una noche de alcoholismo moderado, he estado haciendo un repaso vital, NO sé a cuento de qué, de algunas cuestiones que me han afectado a lo largo de la vida. Y he llegado a la conclusión de que uno de los aprendizajes vitales más importantes ha sido el del NO.
O si NO, pensad en unos cuantos ejemplos de carácter general, que a buen seguro serán comunes a todo el que lea estas líneas: "NO matarás", "NO mentirás"; "¿Quedamos para salir?: NO", "NO bebas", "¿Bailamos?: NO", "¿Me das tu teléfono: NO", "NO, mejor como amigos", "Esta noche NO, que me duele la cabeza" y un largo y extenso etcétera. Así son las cosas. Pero NO todo en el NO es malo, hay cierto grado de sugerencia en la negación.
Fijaos si NO en cómo se curvan los labios, constituyendo un círculo casi perfecto, al decir ‘NO’; observad en la sonoridad del vocablo, en el eco de la "o", mayor o menor según el énfasis del hablante. Es más, fijémonos en la armonía del dedo índice levantado a la altura de los ojos, moviéndose rítmicamente de izquierda a derecha, como negativa, o en el balanceo elegante de la cabeza de un lado a otro al negar.
¿Acaso NO es este post una chorrada? Puede que sí, o tal vez NO.