sábado, 4 de diciembre de 2004

La frialdad tecnológica de Autechre

A raíz de la exposición de Chris Cunningham, descubrí entre sus vídeos, uno llamado ‘Second Bad Vilbel’, del dúo británico Autechre y algo me dijo que ese estilo furioso, en absoluto orgánico pero sí muy robótica era algo potencialmente asombroso para ‘La sombra en el espejo’. Lo épico, en esta ocasión se sustenta en su binaria, que va creciendo hasta saturar todos los sentidos. Un tipo de música que, en un principio, no me gustaba, pero a la que he acabado rendido.
Su frialdad mecánica, desprovista de toda intervención humana, su suntuoso designio ‘glitch’, despega su música de la electrónica tradicional, adoptando una esencia electrónica, atmosférica, experimental y, por su puesto, realmente ‘techno’. Autechre es algo diferente, innovador, provocativo y atrayente. Sean Booth y Rob Brown, sus dos componentes, comenzaron influenciados por grupos como LFO y 808 State y han ido adquiriendo una importancia perentoria dentro de ese tipo de música. 'Incunabula', 'Amber', 'Tri Repetae','Chiastic Slide', 'LP 5', 'Confield' y 'Draft 7.30' son discos llenos de fuerza, manteniendo un nivel muy difícil de conseguir en el panorama musical moderno, explorando cada arista y textura del sonido, en un bucle de perfecta armonía en la cual dinamitar todo lo electrónico y equilibrar la furia hasta una orientación más rítmica y concreta, del enérgico rugido electrónico al mejor y más acabado ‘low fi’.
Autechre me han llamado poderosamente la atención, con ese fondo abstracto e introspectivo, despegado de cualquier redundancia y chirrido disonante al que yo pensaba que se circunscribía el ‘techno’, encontrándome un magistral grupo hacedores de sonidos irrepetibles y creando atmósferas con ciertas resonancias oscuras, paradójicamente artificiales y futuristas a la vez.