domingo, 19 de diciembre de 2004

La 'cult movie' del Mondo Parker & Stone

La Cultura Basura se caracteriza por posibilitar la recolección de lo que otros desahucian y convertirlo en objeto de culto, en disfrutar de su índole de condenación cultural y proponiendo una nueva vertiente de libertad. Esto es lo que rige esta denostada primera película de los creadores de la soberbia serie de culto ‘South Park’. Siguiendo el espíritu de ésta (basada en la incorrección política, el cinismo y la crítica contra la hipocresía social que nos rodea) Trey Parker incidió en su posicionamiento liberador de todo tipo de complejos, otorgando con ‘Orgazmo’ un manual de irreverencia, de polémica y de la mala hostia en un sincero y emotivo homenaje no sólo a la serie B (con las peleas de ‘kung-fu’ mal coreografiadas intencionalmente y la estructura de cómic que lleva inmersa), sino que es una película impregnada de un estilo ‘casposo’ en pretendida ofrenda a la serie Z (todo el nostálgico porno –Ron Jeremy incluido-, esencia Ed Wood por cada plano...).
‘Orgazmo’ juega con la insolencia, cebándose con la falsedad de la religión, el racismo (ése camarero chino ‘rapero’ –orientales y afroamericanos en uno sólo-), el reaccionarismo y la hipocresía del puritanismo que se ha instalado en la Meca del Cine y la falsa moral (o doble moral, se podría decir), Trey Parker (junto a su compinche inseparable Matt Stone, que tiene aquí un papel inolvidable), como el más aclamado John Waters, realiza con una evidente carestía de medios un cómic burlón que cuenta las peripecias de Joe Young, un inocente siervo mormón que evangeliza en Los Ángeles mientras espera reunir el dinero suficiente para casarse con su ‘estrecha’ novia de siempre, hasta que un buen día se convierte en la estrella más aclamada del cine porno: el Capitán Orgazmo. La agilidad de esta pequeña comedia es la gran virtud de Parker, que logra con ingenio y golpes de humor corrosivo darle cuerpo a una película en principio un tanto vacua. Por ello, las aventuras de Orgazmo y Choda Boy (excelente Dian Bachar) contribuyen a dar un cine de entretenimiento ‘trash’ que mira en el espejo del ‘cine basura’ con respeto, sentando una ruptura con lo establecido, con la moda, aproximándose con acierto al antidogmatismo del mensaje y descuartizar, de paso, la intransigencia de las gazmoñas almas sensibles.
Momentos impagables como el descubrimiento del verdadero Orgazmatator, la retahíla de pollas falsas, el inimitable Sancho, el sublime ‘happy end’ y la aparición estelar de Chasey Lain (la mejor e impresionante ‘porno star’ de entonces) configuran esta película de culto destinada a ser el festín ineludible de todo ‘gorehound’, ‘porno adicto’ y amante de películas de serie B. Una concesión gamberra que Parker ofrece a los que cómo él aman de verdad el cine, por muy ‘trash’, ‘explotaition movie’ o underground que sea. Y es que como dijo el maestro Waters “hay que tener muy buen gusto para saber apreciar el mal gusto”.