jueves, 16 de diciembre de 2004

Hablando de los Beastie

Comentaba el otro día con Daniel "Stratocaster" (a él preferiría que le llamase ‘'Gibson Les Paul', pero no es plan) hablando de música, sobre cuáles creía que habían sido algunos de los revolucionarios de la música y me contaba que uno de esos grupos que marcarán una época trascendental, según este muchachote del norte, eran los Beastie Boys. Y pensándolo bien, tal vez sea verdad, ya que la genialidad de estos ‘freakies’ neoyorquinos revolucionó el mundo de la música cuando se les ocurrió quedarse con el ‘nigga rap’ para samplearle enloquecidas guitarras eléctricas y mezclarlos con diversos ritmos de toda clase y condición sonora.
Y es que, como decía Ramón, los Beastie Boys habían recogido en su estilo más de tres décadas de pop, rock, soul, disco, jazz y rap, confluyendo en la acelerada propuesta de estos blancos de Nueva York considerados los mejores y mayores ladrones que hayan existido en mucho tiempo. Incluso en la evolución tecnológica, desde la primera guitarra eléctrica, el primer sintetizador y el primer DJ que inventara el ‘scratch’ puede entrar en el saco este grupo. Siguiendo las pautas marcadas de Lautréamont, los Beastie Boys son a la música lo que Tarantino al cine (esto último es mío, aunque no es muy brillante).
Ad Rock, Mike D y MCA, desde su primer LP, ‘License to ill’, pasando por sus grandes y míticos ‘Ill Communications’, ‘Hello Nasty’ o la recopilación ‘The sound of Science’, llegando a su último trabajo ‘To the 5 boroughs’ son el reflejo de una carrera dinamitadora, establecida en la furia rítmica y la alteración con que rapean y zahieren (o vilipendian, como queráis) con sus letras, utilizando como arma imprescindible el Hip Hop, el funky, el jazz y el punk más macarra e irreverente.
Creo que mi canción predilecta está en su primer disco, y es el ‘Fight for your right (to party)’, que considero un himno de intenciones que luego han ido puliendo a temazos como ‘Sabotage’, ‘Angli e Olio’ o el ‘Ch-Check it Out’ de su último disco.
Tras seguir hablando un ratito de grupos como ‘House of Pain’, ‘Rage’ y acabando por ‘Portishead’, seguimos pidiendo litros de cerveza y disfrutando alegremente de la vida con estas insustanciales temas de (des)interés general mientras mirábamos a una espectacular chica que, sentada en la barra e intencionalmente, dejaba ver su sugerente tanga de color rosa con rallitas balncas. Algún día habrá que tratar en este weblog un post acerca de la función ornamental y las supuestas ventajas de esta minúscula prenda que le ha quitado el puesto a las bragas, una prenda inetrior que hay que reivindicar, por auténticas e inigualables.
Esto… ya, sí, también me pregunto si necesito terapia.