jueves, 23 de diciembre de 2004

Extraño viaje a la nostalgia de la Ciencia-Ficción

Hoy estaba nostálgico, como siempre, y he cogido en el videoclub una película que vi en su día y que no recordaba tan interesante y entretenida. O al menos, tan deudora de aspectos y referencias que han sublimado una época que todos echamos de menos. Me refiero a ‘Héroes fuera de órbita’ (Galaxy Quest)'. Y es que se percibe en este filme algo similar a algo parecido a estar ante una película de culto, una de las escasas muestras en un ámbito tan distinguido y trascendente como lo ha sido hasta el momento el arte de la Ciencia-Ficción. Fenómeno, ya que ‘Héroes fuera de órbita’ representa una de las pocas e insatisfactorias comedias dignas que se recuerden al abordar este género. La cinta dirigida por Dean Parisot es, por ende, una deleitada parodia inteligente, nostálgica y fagocitadora de los iconos de los que bebe a la hora de homenajear este ámbito televisivo basado en un humor constantemente hilarante, exagerado, al fin y al cabo, enérgico. No sólo por la indudable ofrenda a ‘Star Trek’ sino por las constantes referencias (tanto argumentales como formales) a series míticas de la época dorada como ‘Los invasores’, ‘Perdidos en el espacio’, ‘El túnel del tiempo’ e incluso la reconocible apariencia de los malvados enemigos de la rememorada ‘V’.
‘Héroes fuera de órbita’ mantiene constantemente momentos de lucidez humorística gracias, sobre todo, a un guión de estructura implacable, que sustenta a lo largo de su desarrollo la máxima del acatamiento a las normas básicas del género catódico. La historia narra las aventuras de unos veteranos actores de una derogada serie, ‘Galaxy Quest’, que se dedican a vivir del pasado en galas y convenciones sobre la serie, organizadas por grandes almacenes como reclamo publicitario. En uno de esos lamentables actos, los Thermians, aliens reales, imploran la ayuda de estos acabados actores para que les ayuden a acabar con Sarris, el líder de las fuerzas que pretenden conquistar el planeta Thermian. Toda la trama está repleta de situaciones llenas de humor ‘naif’, de elementos en los que la parodia se hace entrañablemente sarcástica y evocadora de una tradición imposible de imaginar en la actualidad televisiva.
Partiendo de una estética logradamente ‘kistch’, en la que se impone la reconstrucción de iconos del género catódico, muy por encima a su pronosticable cutrez, ‘Héroes fuera de órbita’ atribuye sus propias reglas de reedificación histórica, teniendo como ventaja unos visibles efectos especiales (nada ostentosos) y un primordial hacer del siempre fantástico Stan Winston. El filme de Parisot (muy cerca del espíritu del magistral Joe Dante y su filmografía) busca, en su intención más subjetiva, exhumar todo el folklore que existe alrededor de los ‘freakies’ divinizadores de la Ciencia-Ficción más casposa y elemental, de la relación que surge, y se mantiene a lo largo de toda una vida, por parte del espectador y su mitología particular (extensible a la todopoderosa ‘Star Wars’).
A todo ello hay que añadir las peculiares interpretaciones autoparódicas y desmitificadoras de sus tres protagonistas. Tanto Tim Allen, Alan Rickman, el por entonces desconocido pero curtido Sam Rockwell y, sobre todo, Sigourney Weaver se burlan de todo aquello por lo que han sido, de una forma u otra, encasillados en ciertos roles reiterativos en sus respectivas filmografías. ‘Galaxy Quest’ es, por tanto, una perspicaz visión del ‘culto’ a los mitos con un aire agradecidamente infantil. Lo que nos deja una hermosa pieza reminiscente de la tradición del cine comercial juvenil de los 80. Ahí es nada.