miércoles, 8 de diciembre de 2004

El crítico cinismo inglés (Satanic Christmas)

Era lo que me faltaba por ver.
Me levanto esta mañana, me preparo un desayuno rico en calorías (huevos, bacon, tortitas y zumo y un donut con un vaso de leche) y cuando miro la última de un periódico local que, curiosamente, no es en el que trabajo, porque ni siquiera tienen la deferencia de entregarme diariamente un ejemplar del diario, leo una de las noticias más absurdas del año.
En el museo de figuras de cera londinense de Madame Tussaud (donde las figuras se parecen asombrosamente a sus análogos), han montado el Belén más esperpéntico de la historia de la Navidad. La polémica se ha destapado debido al Nacimiento de un niño Jesús que tiene como progenitores a David Beckham y su esposa, la ex Spice Girl Pija de la Muerte, Victoria Adams. Pero es sólo la punta del iceberg, ya que como Ángel anunciador han situado a la cantante pop australiana Kylie Minogue, los pastores son la estrella de Hollywood Samuel L. Jackson, el actor británico Hugh Grant y el comediante irlandés Graham Norton. Lo mejor del carnaval navideño son Tony Blair, George W. Bush y el Duque de Edimburgo apareciendo como los Reyes Magos. Un error garrafal que se les haya olvidado a José María Aznar (aunque hubiera sido como Paje Faldero de Bush).
¿Es esto un pesebre normal? Evidentemente, no.
¿Lo hacen por polemizar? Por supuesto, pero también con cierta intención crítica.
Viendo semejante adefesio, en un cruce entre ‘La semilla del diablo’ y ‘El día de la bestia’, uno casi no tiene que imaginar que este Portal de Belén tiene un signifcado con tales personajes: El nacimiento del Anticristo.
El sentido crítico de los británicos no es tan polémico contra Iglesia como una crítica dedicada a la frivolidad del mundo británico y, por extensión, al resto del mundo. La verdad es que puede parecer una gilipollez, pero no es así, porque si la estupidez domina sobre la racionalidad, entre otras cosas, porque la estupidez carece de sentido crítico, esta puesta en escena no lo es, ya que es más crítica de lo que pocas veces se le va a ocurrir a los ingleses.