sábado, 25 de diciembre de 2004

Buena noche de Nochebuena

Ayer tuve en mis manos el premio que el gran Javier Alvariño obtuvo a la mejor dirección artística en el festival Sitges. Es inverosímil la percepción que sientes en una situación de este calibre. Te dan ganas de, una vez con la estatuilla facsímil de Brigitte Helm o Maria, el robot de ‘Metropolis’ en tu poder, agradecer algo a alguien. No se sabe muy bien qué, pero es totalmente demencial. Luego, la ronda de fotos estúpidas e innecesarias con el premio en todo tipo de poses. El caso es que es un orgullo poder contar con amigos que ganen premios en festivales internacionales. Y más, si se lo merecen tanto como este genio de nuestro tiempo. También leí el destacado comentario al trabajo de Javier y Daniel Izar en ‘The Birthday’ escrito por el inigualable Antonio Trashorras en el Fotogramas de este mes. Cuánta razón encierran sus líneas en su crónica del festival.
Pasé la tarde con Javi, Mikel y Ángel (un tipo encantador y, según el mayor de los Alvariño, “hardcoreta y straight edge hasta la médula espinal”) entre absurdas disquisiones sobre todo tipo de temas. Un momento determinante en la reunión fue el visionado del trailer de ‘Sin City’, la gran incógnita de 2005 creada al alimón por Robert Rodríguez y Frank Miller. Tiene toda la pinta de ser una verdadera gozada visual, donde las ‘crook stories’ desde el punto de vista del criminal o del marginado serán el modelo a seguir en su traslación a la gran pantalla. Aunque reconozco que Marv (Mickey Rourke) está excesivamente caracterizado con un aspecto casi limítrofe al ‘Hellboy’ de Del Toro, la estética del claroscuro respetada y rota por colores básicos que dan personalidad a ciertos personajes (impresiona ver a Nick Stahl caracterizado como Junior/Yellow Bastard), las impactantes dosis de violencia y un aire de filme revolucionario son alicientes suficientes para que la espera hasta marzo sea tensa y expectante. Por cierto, investigando en la red he encontrado una página dedicada a este cómic que merec la pena ser vista.
La Nochebuena es un lapso terriblemente extraño. De entrada, el mensaje del Rey Juan Carlos siempre es el mismo, cuyo peor defecto es su constante referencia a los tópicos pertinaces, los mismos propósitos y la esencia fugaz de palabras mil veces oídas. Frases para definir a España como "nación labrada durante siglos por nuestros antepasados" y adornando el discurso localista y populachero con "la tierra a la que pertenecemos y el hogar común que, progresivamente, hemos ido mejorando. Una tierra que encierra un cúmulo de riquezas históricas, artísticas, culturales y lingüísticas, así como tradiciones y valores que debemos proteger y promover". Para tararear el himno nacional abrazado a la bandera bicolor. Tampoco faltaron, como es costumbre anualmente, esos giros estudiados, hablándole a diferentes cámaras. El multiángulo nació para que el Rey pareciera más dinámico. Una curiosidad: este año, para darle otro aire de sofisticación al plano estático del inmutable monarca, han colocado una foto de los reyes con el príncipe y la Leti. Emocionante, sin duda alguna.
Durante la cena familiar tuvo lugar una de las discusiones más extrañas a las que he tenido la oportunidad de asistir en familia, cuyos encuentros empiezan a ser de lo más esperpénticos y entretenidos. En la celebración del nacimiento de Jesús (permutado en algunos villancicos de corte flamenco como Manuel), comenzó una inverosímil discusión sobre la existencia de Dios, filosofando sobre teorías teológicas de lo más apasionantes. A modo de pequeños émulos de Nietzsche, a pesar de la apología de Massino Desiato, allí, una familia convertida en posmodernista sin quererlo. Posiciones paralelas a las de Heidegger, a punto de llegar a la desvalorización misma de todos los valores, recapacitando hacia la creencia, pero brotando desde un alegato de una posible divinidad. Se puede renegar de la lógica. Se puede pensar que lo divino escapa de las capacidades cognoscitivas del cerebro humano, como defienden los agnósticos. En fin, de película buñuelesca. Lo cierto es que Occidente ha terminado imponiendo a la Navidad su espíritu laico fundacional, el que nos emancipó de las teocracias, basadas en el temor supersticioso al castigo, en lo sacral como coartada, y decretó que el derecho a la felicidad era aquí y ahora. Eso es la Navidad.
Por la noche, desprovisto de cualquier prejuicio laico y sumiso a la fiesta y a la diversión en todas sus aristas, disfruté de la primera Nochebuena fuera de casa con tequila, cerveza y champán en casa de Álex Zúñiga, donde compartimos risas a costa de Danny Show, el incombustible cantante salmatino de ‘cutrefama’ nacional (se merece un post aparte) con Álvaro "Vodka", Nacho "Natas", Koke "Fistfuck", Álex "Pelos", Jazz y Vero y Jorgito "Conciertos" y su atractiva sobrina.
La verdad es que no difirió mucho de cualquier otra noche. Y no estuvo mal.
Espero que vosotros también lo pasarais bien. Feliz Navidad, chicos y chicas.
Un última pregunta: ¿Hay algo más horroroso que el anuncio de Cruzcampo con los SFDK cantando un tremebundo ‘rap’ de Navidad?