domingo, 26 de diciembre de 2004

BSO 'Ghost in the shell'

Kenji Kawai: el cyberpunk y la ontología futurista de la gran obra maestra de Mamoru Oshii.
'Ghost in the shell II: Innocence', he estado escuchando la banda sonora de su primera parte, de ese obra maestra del anime y me he puesto raudo y veloz a preparar un nuevo análisis de una partitura, incumbiéndome en una composición sonora que ha marcado una época dentro de las bandas sonoras del género en toda su historia. ‘Ghost in the Shell’, de Mamoru Oshii se ha convertido, con el paso de los años, en un clásico intocable, en una obra maestra a la altura del ‘Akira’, de Otomo.
En un futuro cercano Redes Corporativas han llegado más allá de las estrellas, la luz y electrones fluyen a través del Universo. A pesar de ello, el avance en la computerización todavía no ha hecho a un lado a los grupos étnicos y a las naciones...
Con este párrafo impreso y un magistral fundido en verde la bella protagonista de esta joya del anime contemporáneo, Motoko, una joven que se descubrirá como un sofisticado cyborg, observa desde una azotea esperando recibir ordenes para comenzar una misión que se está produciendo desde el operativo policial en Newport City por parte de la Sección 6. Mientras un diplomático de Gavel le esta ofreciendo asilo político a uno de los programadores mas buscados por las autoridades internacionales, algo interrumpe súbitamente el encuentro por la entrada a la sala de agentes de la policía, pero estos no pueden hacer nada contra el funcionario de la embajada debido a su inmunidad diplomática. En ese momento las ventanas del rascacielos vuelan en añicos por unos disparos que provienen de afuera del edificio. Ante el asombro de todos, el diplomático de Gavel es asesinado acribillado a tiros. Cuando uno de los agentes de la Sección 6 se dirige a la ventana lo único que logra ver es cómo el contorno de Motoko se disipa entre los edificios gracias a un camuflaje termo-óptico.
Tras esto comienzan unos créditos que son la fuente de inspiración de la codificación de ‘Matrix’, de los hermanos Wackowski y donde da comienzo el recital de talento de Kenji Kawai con su magnifico ‘leit motive’ que sonará durante los innovadores títulos. La canción que abre ‘Ghost in the shell’ es una de esas piezas destinadas a ser recordadas a lo largo de la historia, no sólo ya de las adaptaciones del noveno arte nipón a la gran pantalla, sino como una entidad propia circunscrita a un distintivo musical sempiterno con matices sobrados para convertirse en un clásico del ‘score’ cinematográficos. Kenji Kawai desarró un estilo particular y en una línea muy similar con cada partitura que ha compuesto, como en los OVA's ‘Patlabor’, ‘Ranma’ o la excelente composición musical para ‘Vampire Princess Miyu’, en creaciones de tonalidad siempre lánguida y postmoderna.
La banda sonora de este clásico de la animación nipona tiene, además de ese ‘leit motive’ de cadencia ‘in crescendo’ hacia una especie de magistral miscelánea entre la tradición de los coros, la cultura musical tradicional, el componente espiritual y los evidentes sonidos mecánicos que contraponen lo anterior con el buscado efecto futurista constituyen un arranque impactante e inolvidable. A lo largo de la banda sonora incidental podemos disfrutar de los pausados bombos que, de repente, se anexionan en una fusión magnífica con el sonido de sintetizador siempre presente en esta sorprendente partitura.
Kawai consiguió que la calma transmitida en muchos de los cortes del ‘soundtrack’ fueran componiendo una extraña inquietud basada en la frialdad y el acercamiento al mundo futurista de ‘Ghost in the Shell’. Una tenebrosidad y lobreguez que devienen del gusto del compositor por unos ecos metálicos que se mueven a medio camino entre la nostalgia o el atavismo y el ímpetu por crear atmósferas del futuro. Destaca, por encima de cualquier corte efectista, el que corresponde al corte 'M07 Nightstalker' que recupera uno de los mejores momentos musicales de la soberbia historia cuando Motoko Kusanagi y con 'M09 Ghostdive' comienzan la búsqueda del Gran Maestro, imponiéndose la partitura sobre el diálogo. Impresionante la manera en que Kenji Kawai crea ambientes sin pretender alejarse de la cultura japonesa.
‘Ghost in the Shell’ juega con esa vertiente ‘cyberpunk’ que se desarrolla en el 2029. La inquietante historia en la que el bloque asiático domina gran parte del mundo, las redes computacionales se extienden por toda la faz de la Tierra y se han convertido en una parte indispensable de la vida diaria, provocando un cambio radical en la sociedad y en los individuos, es aprovechado por Kawai para obtener un objetivo fundamental para la historia que Oshii llevó a los límites de la perfección: la obtención de una orquestación que invoca a los clásicos para anexionarlos a la postmodernidad, a las ráfagas mecánicas netamente cyberpunks. La tecnología cibernética incrustada en cuerpos humanos para que éstos sean sustituidos enteramente por componentes sintéticos para lograr una mayor eficiencia, tanto en el espacio físico, como en la Red hacen que ‘Ghost in the Shell’ planteen interpelaciones y axiomas mucho más trascendentes de lo que uno se espera.
Una pregunta: ¿qué pasaría si los avances de la ciencia hicieran posible programar el alma humana como si fuera una computadora? La historia fue escrita por Shirow Masamune en forma de Manga, y luego adaptada al Anime en forma de una película. Yoshimasa Mizuo y Ken Iyadomi, dos de los productores, también participaron en la producción de 'Akira'. ‘Ghost In The Shell’ es una de las mejores películas de ciencia ficción que se han visto a lo largo de la historia del cine y su banda sonora es una delicia que está a la altura de las circunstancias en forma de disco imprescindible para cualquier amante del arte nipón y de las buenas partituras para filmes. Kenji Kawai, digámoslo para concluir, creó una obra maestra para uno de los filmes más inmortales de los fastos del celuloide.