martes, 9 de noviembre de 2004

Mundo MONDO

Voy a dedicar el primer post de hoy a un género semidesconocido y del todo atroz: El género ‘Mondo’. A pesar de las lógicas lamentaciones de Jean Rouch, es irrefutable el hecho de que los filmes ‘Mondo’ sean las películas que más éxito popular han tenido en un género de tan complicada distribución comercial como es el (falso) documental.
Aprovechándose del voyeurismo inherente en todo espectador de cine y televisión (basta comprobar la inmundicia que supone la ‘tele-realidad’ que ha invadido la televisión), del grado de sadismo que, en mayor o menor medida, todos poseemos, y del distinto tratamiento que da el espectador a una imagen de ficción y a una imagen documental, el filme ‘Mondo’ ha ofrecido a lo largo de su historia un perturbador espectáculo cinematográfico, pleno de violencia y crueldad, que suscita la curiosidad morbosa del mirón, al contemplar, cómodamente instalado en la butaca del cine o en su hogar, la muerte y la agonía ‘reales’ de ‘otro’ ser humano, capaz de promover una mezcla de repulsión, compasión, y en los casos más extremos, excitación placentera.
A pesar de su éxito y del gran número de filmes que lo componen, el documental ‘Mondo’ ha sido constantemente olvidado y/o pretendidamente marginado en la mayoría de los trabajos que se han escrito sobre la historia del documental, algo que, en aras de un mínimo rigor histórico, es claramente imperdonable.
Desde que en 1962 Gualtiero Jacopetti y Franco Prosperi dirigieran un documental titulado ‘Mondo Cane’, en el que se reflejaban costumbres de distintas partes del mundo (costumbres amatorias, culinarias, religiosas...) el ‘Mondo’ ha producido todo tipo de barrabasadas visuales de esas que se ven con las manos tapando los ojos y mirando de reojo para no perder detalle. Cacerías ilegales, torturas, fusilamientos, comilonas de entrañas de animales, apaleamientos, agresiones... El inocente ‘Impacto TV’ elevado a la máxima potencia. Umberto Lenzi y su explícita ‘El paese del sesso selvaggio’ o el más conocido: Ruggero Deodato con ‘Holocausto Caníbal’ y la saga de simpáticas cintas ‘Rostros de muerte’ representan el ‘snuff’ legalizado y demandado por el público.
No os podéis imaginar lo que se puede ver en ellas. Es realmente repugnante.
Así filmes como ‘Executions’ o ‘Death scenes’, clásicos títulos del género, se superponen al raciocinio humano para vender el morbo que usted el público espera ver.
Llegados a un punto en que gemos perdido mucha de la dignidad visual que la sociedad tenía hace años ¿por qué en vez de prensa rosa y ‘telebasura’ no llenamos nuestras vidas catódicas de sangre y vísceras reales (o falseadamente reales)?
Si estamos deshumanizados, total, por lo menos, sabremos qué es el sadismo.