domingo, 7 de noviembre de 2004

Moore strikes back

Ha vuelto. Era lógico pensar que el explosivo y visceral Michael Moore tendría que decir algo respecto a la reelección del Anticristo George W. Bush. El orondo realizador ha desplegado su controvertible lengua viperina, el mito de nuestra era social-visual que se ha erigido como un profeta irrebatible de la América de hipócritas y necios ha recogido en su web una carta abierta de esas que tanto le gustan.
En ella señala, por ejemplo, que el apoyo para el presidente republicano provino en 88 % de votantes blancos. Moore impulsa su pensamiento liberalista diciendo que "en 50 años, ya no habrá una mayoría blanca. Cincuenta años no es tanto tiempo". El genio mediático apasionado, subversivo y valiente, sin miedo a meter a meter el dedo en la llaga de las conciencias que esgrimen argumentos seculares para desatender los verdaderos problemas de la sociedad sugiere, siempre desde la ironía y el cinismo, que la reelección aporta una gran ventaja, ya que la nación adora a las hijas mellizas de Bush y no quieren que desaparezcan.
No falta la sorna a la hora de analizar el hecho de que paralelamente a las elecciones, en 11 estados se rechazaron por mayoría las bodas entre homosexuales. "Gracias a Dios. Piensen en todos los regalos de boda que ahora no tenemos que comprar". Moore destaca además que el triunfo de Bush fue supuestamente el más ajustado de un presidente en funciones desde el de Woodrow Wilson en 1916. En los próximos cuatro años con Bush, Moore considera posibles dos escenarios diferentes. Por un lado, el presidente podría esforzarse por pasar a la historia con una ‘sentencia favorable’ y por eso no insistiría ‘de forma demasiado agresiva con su agenda derechista’. Por el otro, su arrogancia podría llevarlo a cometer errores tan graves que su propio partido tendría que destituirlo, sostiene. Lo cierto es que desde el pasado día 2, el mundo ha pasado a estar en un nivel de peligrosidad escandalosa.
Lo grande de USA es que, a pesar de la reelección, el cineasta sigue pueda seguir planteando preguntas sin respuesta, axiomas demoledores sobre la falsedad y la hipocresía con que se tratan frívolamente el terrorismo y el crimen en USA.