domingo, 28 de noviembre de 2004

GD. Gente detestable (I)

Hay personas que, bruscamente, me dan ascopena (término acuñado en la novela de Álex de la Iglesia 'Payasos en la lavadora', una mezcla exacta de repugnancia y aversión. Gente a la que no puedo ver, que ma da grima. Personas que, por el simple hecho de existir, me hacen sentir molesto, incluso llegando a la náusea. Entes internamente purulentos que tienen en sus propia presencia motivos suficientes para la repugnancia, el odio y el malestar.
La primera, en esta sección de animadversión infinita es, como no podía ser de otro modo, la infausta Rocío Madrid, una versión anómala de la pija tonta que todo el mundo ha conocido en alguna ocasión, pero aún más aberrante. En casi tres años que lleva de florero absurdo en 'Crónicas Marcianas' aún no ha dicho nada inteligente. Es vanal, inicua, vacía mental, ridícula, psicológicamente nula, inculta y, aunque desprenda una forzada y postiza naturalidad condimentada con esa estúpida alegría andaluza que me pone de los nervios (no la alegría andaluza, si no ella), es artificial e insulsa.
Desde este Blog, Rocío, tengo que decirte lo mucho que te odio y te desprecio por tu insoportable forma de ser. Sólo hay que leer tu estúpido y ridículo diario para ver hasta donde llega tu imbecilidad de mema.
En fin, que algo bueno tendrá. Pero no sé qué será.
¿Que hay quien dice que es guapa y atractiva? Pufff... En Andalucía le das una patada a un piedra y salen cinco mozas que tienen una belleza real. Y no lo de esta burda mujer, que es postiza y todo pose.