jueves, 25 de noviembre de 2004

Especial Navidad de SMP (VII)

Bueno, amigos. Pues supongo que os habréis dado cuenta, la Navidad ya está aquí. Sí, ya sé que no sois imbéciles, pero es que cada año llegan antes. Pronto, en un futuro no muy lejano, llegaremos de disfrutar las vacaciones de verano pensando en que hay que preparar el árbol, los regalos y, sobre todo, empezar a hacer acopio de turrones, langostinos, cordero y guirnaldas navideñas. Todo esto, en bermudas, morenitos de playa y con sofocones.
En fin, que uno sabe que se ha abierto la veda navideña, además de que uno puedo ver la decoración de Cortilandia y todas las lucecitas que el Ayuntamiento se gasta en las diversas calles de sus ciudades, cuando uno enciende la televisión y empiezan a proliferar anuncios de colonias, de relojes, de juguetes, de turrones, como un virus contagioso. Pero sobre todo, con la emisión de dos ‘spots’ privativos de estas fechas que se nos vienen encima. Me refiero al de la Lotería de Navidady al de Freixenet. Existen muchos más que aúnan en su objetivo un espíritu comercial… qué diga… Navideño, pero tal vez sean estos dos, por su coste de producción, los que más se esperan (no sé por quién) cuando comienza este periodo de luz, color y Santa Claus que, a este paso, ya ha fusilado la aceptación que tenían los Reyes Magos hace décadas.
Lo curioso de todo es que ambos anuncios no cambian; año tras año son el mismo, sólo que realizados con más medios y dinero. Veamos ¿Cuánto hace que no componen una música distinta para el de la lotería? ¿Y el actor italiano calvo (que, por cierto, sirvió de patrón para crear un personaje en nuestro guión de terror ‘La Puerta’, escrito por José Mª Guevara y un servidor)? ¿Y el concepto? ¿Y la forma de dirigir? ¡Coño! ¿Qué está pasando? ¿Firmaron hace años un contrato vitalicio sus creadores, el músico y el actor?
Este año han intentado darle un poco de dinamismo introduciendo color y el resultado es francamente inferior. Algunos me dirán que en la tradición, en el arcaísmo, está su éxito. Pero, sinceramente, creo que es erróneo. Antes que el Calvo de la Suerte fuera soplando estrellitas por ahí, emitieron aquel del vendedor infantil de periódicos que anunciaba la Paz Mundial después de que en la rotativa brindaran por ello. Utópico y colmado de esperanza. Mucho más bonito que los siguientes, no jodáis.
Y el fundamental: El anuncio de Freixenet. Hay que subrayar la estupidez campante que se apoderado de la idea de los creativos por vendernos, a su juicio, un champán (podría hacerme el fino y escribir champagne) de calidad. Pero analicemos el ‘spot’ de este año: Pierce Brosnan entrado en kilos (bueno, qué coño, más gordo que una morsa –menudas lorzas ¡oiga!-), se prepara en una entradilla musical a lo James Bond. Anda torpemente con dos botellas de ‘Freakxenet’ en la mano. En un momento de descuido se le caen al suelo desglosándose en mil pedazos y dejando ver su ‘oro líquido’. Bien, podemos pensar que está ya mamado y que por eso sus reflejos son tan nulos. A continuación observamos que se acerca a una sofisticada vitrina con cientos de botellas de cava, como un preciado tesoro, pero no puede abrirla para alcanzar alguna de ellas. Tal vez, porque con la merluza que lleva encima no acierta a saber dónde está el asidero para abrir el modernista frigorífico de cristal.
Cuando llama a la puerta una pretendidamente espectacular Nieves Álvarez con un cardado horterísimo que ni en ‘Grease’, Brosnan llega intentando ponerse la americana del esmoquin. Ante esto, podemos pensar perfectamente que ella es una señorita de compañía. Pero no, porque cuando ‘Fat Brosnan’ abre, distingue, anonadado, que la joven lleva una botella de su champán favorito. Es entonces cuando el ridículo entra en acción; hay un juego de planos en los que no saben muy bien cómo actuar, porque él, con su embriaguez alcohólica está a punto de volver a tirar la botella al suelo. Tras esta evidencia, no se ponen de acuerdo cómo ni dónde tienen que mirar para brindar una absurda lección al espectador de cómo cambiar foco en un plano. Totalmente lamentable. Desde que Liza Minelli sorbiera la copa hace ya casi 30 años (luego se aficionó a sorber miles de copas más), la empresa catalana ha ido contratando a personajes que, en mayor o menor medida, han ido cayendo en el más insultante declive o, simplemente, en el olvido.
Así sólo es posible que a ellos se les ocurra presentar a dos estrellas en decadencia de la época dorada de Hollywood (Ann Margret y Cheryl Ladd) y a una vedette, algo puta y buscota, militante del PP como Norma Duval en un mismo anuncio o pensar que una pareja de moda pueda ser Jacqueline Bisset y el malo alemán de ‘Jungla de Cristal’ Alexander Gudonov. Tener la mala hostia de contratar a Don Johnson en el 91, para el siguiente año contar con Antonio Banderas para regodeo del divorcio del actor que dio vida a Sonny Crokett. También hemos visto homenajear el Oscar de Trueba con el reparto de ‘Belle Epoque’ (para mí, el mejor de todos), darle una pasta gansa para la cirugía estética de la decadente Meg Ryan o hemos podido sufrir a Papa Quinn y a su hijo pescar tres putones verbeneros como Mar Flores, Sofía Mazagatos y Juncal Rivero. Por no hablar de la desconocida Lorin Maazel y tres estrellitas autoproclamadas ‘actrices de moda’ del cine español como Pe, López de Ayala (espectacular carrerón después de su Goya) o la insoportable Paz Vega. Me pregunto si Inés Sastre brindará este año por el fallecido Christopher Reeve mientras se arrima al ricachón de turno como gran Súcubo que es.
Los anuncios de Freixenet no cambian. Siguen estáticos, perennes, aburridos, como el de Suchard o el de El Almendro que, al fin y al cabo, sigue siendo uno de los favoritos de la audiencia. O ya, ni siquiera rodar nada nuevo, si no que se recurre a un mítico anuncio que se mantiene imperturbable a lo largo del tiempo como el de la siliconada Estella Warren del anuncio de Chanel Nº 5 de Pitof o la más natural del antiguo, que dirigió Luc Besson.
Al final, echaremos de menos al hijoputa repelente de Edu y su ‘Feliz Navidad’ de Telefónica, a Paz Padilla haciendo el subnormal (de monja o de embarazada) en sus paupérrimos anuncios de turrones ‘La casa’, a las muñecas de Famosa que se dirigen al portal o cualquier otro que se os ocurra en este momento prenavideño.
Habrá tiempo de dedicarle varios espacios críticos y cínicos a la Navidad en este Abismo; la lotería, los regalos, la Nochebuena, un recorrido navideño por las películas dedicadas a estas fechas, la Nochevieja y el inevitable torzón que voy a cogerme, los deseos para 2005, y, por supuesto, lo mejor y peor de este año que está a punto de agonizar, claro está.
Si por algo merece la pena la Navidad es por el juego que da.
Seguiremos informando.