sábado, 2 de octubre de 2004

Qué aburrido es no salir un viernes

Esta noche creo que es el primer viernes de un fin de semana que no salgo a disfrutar de unas buenas cervezas. Es algo que puede parecer normal. Pero no. Me he venido abajo. No sé muy bien por qué. Igual tengo algún síndrome alcohólico, vete a saber. O simplemente porque no me hago a la idea de que estoy aquí, aburrido, bajo el tedio de una velada en la que las estudiantas universitarias han llenado con su belleza y ganas de juergas a todos los bares salmantinos, con algarabía en el bullicio de recintos llenos de alcohol y fiesta.
Y yo aquí, solo, ahogando mis patéticas penas escribiendo críticas de cine, lanzando pensamientos intrascendentes, reflexionando vagamente sobre temas en los que nadie piensa y crispado porque mientras unos se lo pasan bien perdiendo neuronas, yo las estoy ahorrando, por primera vez desde hace mucho tiempo, para verter aquí ideas de un pobre neurasténico.
Creo que veré episodios me quedan por ver de '24', una serie de la que es imperante hablar en esta weblog y a esperar que mañana mis noches vuelvan a su cauce y se me vea pulular (y nunca mejor dicho) por los bares más infectos del submundo charro y poder contar aquí mis borracheras míticas y surreales.
Hasta mañana por tanto.