domingo, 3 de octubre de 2004

Problemas

Aquí Refo, desde un Lifebook B110 de Fujitsu, extraño entorno que me ha sacado de la cotidianidad y que me sume en una preocupación extrema.
No hay nada tan inquietante y frustrante como se te estropee el ordenador.
De repente, tengo un nudo en la garganta porque mi CPU (creo que su disco duro, en concreto) ha tenido un pequeño accidente mecánico y no responde. Está en coma, imbuido por una quietud que me provoca espasmos de terror, que me deja en un estado de acojone total, indefenso a mi destino que ahora está en un disco que no sé si volverá a leer mi vida.
Sí, amigos. Toda mi vida, mi creación y mi obra está en este momento en manos de la providencia oscura de un disco duro en coma. Y no, no hago copias de seguridad. No aprendo lecciones vitales. Soy así de ridículo.
Mañana sabré el alcance de la lesión computerizada de mi ordenador. Espero no tener que asistir a una de esas empresas que te cobran un ojo de la cara por recuperar los datos de un disco dañado. Espero no perder 10 años de mi vida en forma de bytes, así que rezaré.
Tengo miedo.