jueves, 14 de octubre de 2004

Límite: 48 horas

Sí, amigos. He vuelto.
¿No creeriáis que me había olvidado de esta 'nuestra página'?
Dos días después, aquí estoy de nuevo, dispuesto a luchar contra los demonios de la red, a guerrear con la única arma de la palabra y la memoria, la noticia, el freakismo, el recuerdo, la añoranza y la sabiduría abisal de las culturas perdidas.
No he podido reencontrarme con la weblog por varias razones. La primera y más importante, porque en mi titánico conflicto con mi ordenador he optado por la solución más paupérrima y soez (pero a la vez más eficaz) contra los problemas de este invento del Demonio Gates llamado 'Windows Xp': lo he reinstalado. Tras muchos dolores de cabeza, de agujeros y aristas en mi sistema de fácil indecencia para los virus, ahora empiezo de cero. Todo va rápido y mi sonrilla se refleja en la pantalla, pero reconozco que estoy harto de instalar programas y meter claves (falsas, por supuesto).
Con el estreno de 'El límite': noticias. No del todo buenas. Hablé con los propietarios de Van Dyck, el cine donde se iba (y ya hablo en pretérito) a estrenar. Me dijeron, con un trato envidiable y cercano, que o bien llevo el proyector y el equipo de sonido o no se estrena en cine comercial.
Así que, ante el dineral que llevo gastado en este proyecto al que he denominado 'Hijo Tonto', está tomada la decisión de retrasar la 'premiere' hasta noviembre y buscar alternativas. Como el inmenso Teatro de Caja Duero (que sería el estreno soñado debido a la injente cantidad de público que es capaz de albergar) o la siempre socorrida y segura Filmoteca de Castilla y León, con un estreno bastante íntimo que ofrece la posibilidad de no someter el tiempo, pudiendo dar incluso una 'charla-coloquio' sobre el proyecto.
Como noticia laboral, voy a entrar en negociaciones con una cadena de ámbito local para ver si se puede hacer algo de calidad con alguno de sus programas. Así que seguiré informando.
Lo importante es que he vuelto. Y con ganas... como podréis apreciar en breve.