sábado, 16 de octubre de 2004

La pequeña gran Dakota

Cuando en la cartelera existe la oportunidad de ver una película de Tony Scott está claro que se sabe lo que se va a ver. Cuando Tony estrena, hay que ver su nueva invitación al visual mundo estético de efusión y diligencia que nos va a otorgar. Es uno de los mejores directores que hay sólo por una razón: siempre ha sido muy honesto con lo su filmografía y concepto del cine. Nunca ha variado, ha seguido evolucionando en un estilo algo postmodernista lleno de estilos divergentes con una visión siempre enfocada a la acción y la violencia que ahora se eleva a un arte sólo concebible por el pequeño de los hermanos Scott. Comparando a Tony con Ridley, el tiempo ha puesto a cada uno en su sitio. Tony lo tuvo claro desde el principio. Mientras que Tony progresó en su estética narrativa con películas de componentes cercanas al espectáculo, Ridley realizó obras maestras necesarias para el cine, pero perdió el norte tal vez por su excesivo manierismo megalómano.
Fui a ver ‘Man on fire’ (aquí traducido como ‘El fuego de la venganza’ para darle empaque), una reconstrucción embellecida y dilatada sobre la venganza de un guardaespaldas ante el secuestro de una pequeña niña con la que ha establecido un vínculo emocional semipaternal. Todo ello en el México más cruel y sanguinario, más corrupto y actual. Desarrollaría una enorme crítica analítica como suelo hacer habitualmente, pero me voy a recrear en un aspecto memorable del filme. Ya no es el propio Tony y su apabullante manera de mezclar formatos, de escupir virulentamente imágenes de un modo casi estroboscópico, ni de la capacidad de Denzel Washington como el gran mito interpretativo en que se ha convertido, capaz de hacer soberbio cualquier trabajo o de la asombrosa y heterogénea partitura de ese gran compositor que es Henry Gregson-Williams, uno de mis músicos favoritos.
Lo voy a hacer con esa pequeña niña prodigio que es Dakota Fanning, el descubrimiento más sensacional de Hollywood en los últimos años. Una actriz de una década de edad y varios años en el gran imperio del oropel, a un nivel interpretativo que se me antoja inalcanzable para una niña tan pequeña. Su carisma, naturalidad y procedimientos dramáticos invocan a la Tatum O’Neal de ‘Luna de papel’, a la Linda Blair de ‘El Exorcista’, a la nunca recordada y memorable Victoire Thivisol de ‘Ponette’, de Jacques Doillon.
Hannah Dakota Fanning tiene diez años, nació en Conyers, Georgia, un suburbio de Atlanta y es experta nadadora, habla perfectamente español, da clases de ballet, piano y está aprendiendo a montar a caballo. ‘Urgencias’, ‘Ally McBeal’, ‘Malcolm’, ‘Friends’, ‘Spin City’, ‘C.S.I.’, ‘Mad Tv.’ son algunas de las series que han contado con esta diminuta intérprete de asombrosa genialidad. Hasta Oprah Winfrey y Jay Leno la han tenido en sus respectivos programas. Desde su acojonante demostración de dramatismo exarcebado en la lacrimógena ‘Yo soy Sam’, junto a Michelle Pfeiffer y Sean Penn hasta ese entrañable personaje de Pita Ramos de la película de Tony Scott, la carrera de la prometedora Fanning ha tenido en una nueva versión de ‘Hansel y Gretel’, ‘Sweet home Alabama’ y el cuento del Dr. Seuss ‘El gato’ el bagaje necesario para demostrar su enorme potencial como actriz.
Pero lo bueno está por llega: Rodrigo García (‘Cosas que diría con solo mirarla’) la tiene en su nuevo drama femenino y coral ‘Nine Lives’, trabajará junto a De Niro en ‘Hide & Seek’, de John Polson, será la protagonista absoluta de ‘Dreamer’, de John Gatlin y formará parte de un reparto excelente encabezado por Patricia Clarksson y Chris Cooper en ‘Conquistadora’, de Harbin Brown. Cuentan que Steven Spielberg conoció a Fannigan en el reestreno de ‘E.T.’ y el Midas de Hollywood quedó hechizado de su encanto. Así, lo nuevo de la pequeña Dakota está junto a Tom Cruise en la adaptación de ‘La guerra de los mundos’, el ambicioso trabajo de Spielberg que precederá a la cuarta entrega de Indiana Jones.
Después de esto Dakota Fanning tendrá en sus manos el futuro de una actriz que augura los mejores testimonios actorales del nuevo Hollywood. Sencillamente magistral.