miércoles, 6 de octubre de 2004

Hoy he empezado una apasionante aventura

Esta mañana he ido a Tribuna de Salamanca (su página web os dará una idea de qué calidad estamos hablando), el periódico en el que se supone que colaboro y/o trabajo como redactor y crítico de cine.
Tras coger tres miserables cheques de Caja Duero que suman entre los tres menos de 200 euros (correspondientes al pago de tres meses de trabajo) y saludar con aire risueño y siempre muy simpático a las dos personas que conozco y que han seguido trabajando allí después de los años, he ido a la Biblioteca Torrente Ballester, un mundo literario y cultural al alcance de mis manos que hacía que no pisaba varios meses. El olor a cultura ha despertado de nuevo mi interés por embarcarme en una nueva aventura literaria, una de esas gestas que recordar como algo mítico dentro de este año que empieza a terminar peor de lo que empezó (rara frase al más puro estilo galimatías circunloquial).
En fin, una vez allí, he ido directo al ordenador, esperando que el libro que me quiero comprar desde hace tiempo estuviera disponible en alguna estantería perdida, esperándome, queriendo que acariciara su portada, que abriera su mundo y me introdujera en sus páginas compartiendo espacio y tiempo con sus protagosnistas.
Mi objeto de deseo es 'Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay', ganador del Pulitzer escrito por Michael Chabon (que ha estado en el guión de 'Spiderman 2'). Y allí estaba, entre muchas nomenclaturas de 'CH'. Cuando lo he cogido he oido una voz que me ha dicho "por fin, Refo, por fin". Un cosquilleo especial me ha recorrido el cuello.
La historia se centra en Joe Kavalier, un joven artista judío entrenado en las artes del escapismo del maestro Houdini, que acaba de conseguir su mayor proeza: ha huido de la Praga ocupada por los nazis. Su objetivo es triunfar en América, ganar dinero rápidamente, y así poder liberar a su familia de las garras del imperio nazi. Joe se traslada hasta el barrio de Brooklyn, Nueva York, donde vive su primo Sammy Clay. Desde el primer momento, los dos chicos entablan amistad y se lanzan al mercado incipiente del cómic, creando un superhéroe judío que viajará hasta Europa para luchar contra Hitler. En la alucinante recreación del Nueva York de los años cuarenta que ilumina la historia caben el amor, los celos, la bohemia, las reflexiones sobre la creación y toda una serie de elementos que recuerdan el glamouroso mundo de Michael Chabon, un mundo que nunca deja de ser tierno y divertido. De Chabon he leido 'Los misterios de Pittsburg', pero no 'Un mundo modelo', que me quedé con bastantes ganas. Eso sí, he visto (como muchos de vosotros, esa gran película que es 'Jóvenes prodigiosos'). De todos modos, siempre resulta estimulante el lenguaje y la inventiva de Chabon. Me han dicho que disfrutaré tanto como con 'Submundo', de Don DeLillo, por lo que he empezado a leer con muchas ganas.
Con todo esto ¿quién no cae rendido ante las solemnes y acojonantes 600 páginas que tiene el enorme libro?